Metida de pata o trolleo de Arcadi Espada?
Una columna de Arcadi Espada en El Mundo está siendo el hazmerreír de algunos. En ella se dice que “la magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más que un análisis táctico”, que “los equipos serios no sonríen mientras suena el himno, sino cuando recogen la copa”, que “el desenlace tampoco puede sorprender a quien observe el clima moral del país” y que “la eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030”. Podría parecer, claro, que el articulista dejó el texto listo días atrás, esperando la debacle española, y que la falta de filtros y la infortuna han provocado que se publique para gran ridículo del periodista y el medio. Algunos periodistas ilustres y gente del gremio están sacando partido.
No es una salsa que yo tenga intención de probar, sin embargo. Debajo de una piedra muy, muy gorda debería haber pasado Espada las últimas 96 horas para no enterarse de la victoria de la selección española. El artículo tiene toda la pinta de ser una parodia sobre cómo un resultado diferente –el remate de Ferran Torres se estrella en los guantes del portero, los penaltis se resuelven a favor de Argentina– habría generado artículos analizando amargamente el país entero a partir de la evolución imprevisible sobre el campo de una veintena de jóvenes deportistas. Al fin y al cabo, hablamos de un columnista que un día, así por provocar, publicó que habían detenido a Javier Cercas en una redada de un burdel. Espada es –o quiere ser– un fundamentalista de la factualidad. Si entonces se revolvía contra la idea de verdad literaria que a veces se infiltra en el periodismo, el artículo del Mundial puede ser visto como denuncia de quienes son categóricos a partir del azar de un resultado deportivo. Para mí, el debate interesante no es si es pifia o provocación: es si el hecho de que no se capte la ironía es gol en portería contraria o propia.