Obituario

Muere el mago Juan Tamariz a los 83 años

Era uno de los referentes españoles del ilusionismo y fue popular gracias a las apariciones televisivas

"En plena crisis, la magia da al espectador placer, ilusión y esperanza"
A. Palés
18/08/2026 - 20:24 h.
3 min

BarcelonaEl mago Juan Tamariz ha fallecido este martes a los 83 años, según ha informado a través de las redes sociales su hija, Ana Tamariz. "Con gran tristeza hoy me despido de mi padre, Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos", ha anunciado a través de Instagram la también ilusionista. El mensaje va acompañado de una foto de ambos. "Estoy enormemente agradecida por todo el amor que me dio y por todo el amor a la magia que nos regaló. Su recuerdo y su inmensurable obra estarán siempre con nosotros", continúa el escrito de Ana Tamariz.

Especializado en cartomagia y magia de proximidad, Tamariz, nacido en Madrid en 1942, se interesó por la magia desde muy pequeño, cuando con 4 años sus padres lo llevaron al teatro para ver a un mago. Desde ese momento comenzó a formarse mediante la observación de diversos magos. Con 16 años se presentó para ingresar en la Sociedad Española de Ilusionismo, que lo rechazó por no tener la edad mínima de 20 años. Con 18 años lo volvió a intentar, y aquella vez sí que convenció a los responsables de la sociedad, a pesar de no tener la edad mínima requerida.

La consolidación de su carrera como mago va en paralelo al crecimiento de su popularidad, propiciada en buena parte por las apariciones televisivas. Debutó en 1961 y, desde entonces, encadenó diversas colaboraciones en la pequeña pantalla. Uno de sus puntos álgidos de popularidad se produjo con la entrada al concurso Un, dos tres... responda otra vez, donde fue uno de los Tacañones. Participó en 53 programas y abandonó el concurso en febrero de 1977. Posteriormente continuó apareciendo en el concurso, pero ya solo en calidad de mago, y no de actor, como había hecho con los Tacañones. Sobre el paso por la televisión, explicaba en una entrevista a el ARA en 2012 que había acabado bastante cansado de las exigencias del medio. "Se sufre mucho, por el ambiente, la presión, las prisas... Tampoco es el medio más propicio, porque cuanto mejor sea el truco, más pensará el telespectador que han editado la grabación. Y también está el tema de la audiencia. Me decían: «Es que cuando sales con el sombrero lila gustas más». Mira, yo salgo como quiero, dejad de tonterías", decía.

Su obra traspasó fronteras. En 1973 recibió el Premio Mundial de Cartomagia durante el Congreso Mundial de Magia celebrado en París. En el ámbito español acumula también numerosos reconocimientos, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes concedida por el gobierno español y la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Madrid. Sin embargo, era capaz de relativizar los premios. "En una carrera de 100 metros hay uno que llega primero, pero en el arte... ¿Quién es el mejor músico de la historia? Pues el que más te haya emocionado a ti, que no es lo mismo que a otra persona", decía. Visto así, seguramente hay millones de personas dispuestas a proclamarlo el mejor de la historia, precisamente por la capacidad de emocionar que tenía con una baraja de cartas, "un instrumento maravilloso".

Estudiante de física y 'tocador' de violín

Aunque la magia fue pasión y vocación, Tamariz estudió cine y también física... por razones bien prosaicas: "Para entrar en la Escuela de Cine te pedían tres años de estudios universitarios, y a mí me quedaba cerca la Facultad de Físicas. Hice cuatro de los cinco años de la carrera. La vocación era la magia, y el cine como derivada", recordaba. Además del talento para la magia, sobre todo la de proximidad, Tamariz supo construir una singularidad inimitable con el pelo largo, diferentes gritos de guerra cuando culminaba los trucos y la celebración con un violín imaginario.

También, y sin perder el componente de arte popular, contribuyó a cambiar la percepción que algunos tenían sobre la magia. "Hace muchos años te trataban como algo absurdo, te menospreciaban en determinados ámbitos intelectuales, de Cultura con la C mayúscula, algo muy peligroso. Ahora no, te llaman de escuelas de bellas artes y de otras porque te ven como un arte popular magnífico", admitía un mago que buscaba transmitir "el fuego y la pasión" por la magia que llevaba dentro. "He aprendido de grandes maestros como Frakson. En el arte no has de amar lo que haces, te tiene que apasionar. Has de alimentar la llama, y transmitir eso ya vale. Es importante la calidad técnica, la estructura, la dramatización... pero se ha de sentir placer. Para mí es lo más importante", explicaba en una entrevista con Carles Capdevila en ARA.

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