Seguridad

20 años sin la Mariona: la tragedia que cambió la seguridad de los castells

La muerte de la castellera a los 12 años de los Capgrossos de Mataró marcó un antes y un después en la historia castellera

Júlia Camprubí Díez
05/08/2026 - 07:02 h.

MataróEste martes se cumplen veinte años de la muerte de Mariona Galindo; un nombre que sigue vivo en la memoria de los Capgrossos de Mataró, pero también de todo el mundo casteller. Pronunciarlo es, aún hoy, un ejercicio de memoria, de respeto y de estima. Con solo doce años, Mariona formaba parte de una generación de niños que vivía los castells con la ilusión, la responsabilidad y la alegría de quien había encontrado en la colla una segunda familia. Nadie podía imaginar que el verano de 2006 acabaría convirtiéndose en una de las páginas más dolorosas de la historia castellera. Pero esta tragedia también aceleró cambios profundos en la seguridad de los castells: el casco para los niños, que ya se estaba desarrollando, pasó de ser un proyecto a convertirse en una realidad. Y de forma inmediata.

Después de la caída del 4d9f durante la Diada de les Santes de aquel año, el 23 de julio, que le causó un fuerte traumatismo, todo hacía pensar que Mariona se podría recuperar. Durante once días, la familia, la colla y toda una ciudad se aferraron a la esperanza. Pero el 4 de agosto, contra todo pronóstico, perdió la vida. Durante muchos meses, el silencio invadió las plazas y los locales de ensayo en Mataró, los abrazos sustituyeron las palabras y el mundo casteller descubrió que también sabía llorar unido. Los Capgrossos vivían uno de los momentos más brillantes de su historia. Eran un referente por su forma de entender los castells, por la exigencia técnica, por la prudencia y por una cultura de la seguridad que ya entonces era ejemplar. Precisamente por todo ello, el golpe resultó aún más incomprensible. La fatalidad había golpeado a una colla que nunca había dejado de poner la prevención en el centro.

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Si algo definió aquellos días no fue solo el dolor. Fue la manera de afrontarlo. Los Capgrossos encontraron la fuerza para continuar. La familia de Mariona, en medio de un sufrimiento inimaginable, les pidió que no dejaran de hacer castells. Que siguieran adelante y que Mariona continuara presente allí donde había sido más feliz: entre camisas azul marino, pinyes y plazas llenas. Aquellas palabras se convirtieron en una promesa y desde entonces, cada castell enlairat también lleva una parte de su recuerdo.

Dos décadas después de su implantación, el casco ha dejado atrás las reticencias iniciales, ya que los datos sobre la disminución de las lesiones graves han sido el principal argumento para consolidarlo como una pieza imprescindible. Ahora, el mundo casteller afronta una nueva evolución en materia de seguridad. El diseño de un nuevo casco entra en la fase final e incorpora mejoras en aspectos como la sujeción y el ajuste, así como una novedad destacada: una protección facial en forma de máscara. La previsión es que pueda incorporarse ya la próxima temporada.

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Un fuerte legado

El legado de Mariona, sin embargo, va mucho más allá. Es la Diada Mariona Galindo Lora. Es el pasaje que lleva su nombre en Mataró. Es el pilar que año tras año se alza delante de Santa Maria, en uno de los momentos más íntimos de Les Santes. Es cada nuevo casteller que llega a la colla y descubre que hay una estrella que acompaña a los Capgrossos. Estas Santes han dejado una imagen que muchos difícilmente olvidarán.

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Los Capgrossos volvieron a descargar el 4d9f, el primero de la temporada. Justo cuando la enxaneta hacía la aleta, el cielo se abrió y empezó a llover con fuerza. En las redes, la colla lo resumió con una frase que emocionó a cientos de personas: "La Mariona ha llorado de alegría con nosotros".

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La Mariona forma parte de la identidad de los Capgrossos, de la memoria de Mataró y de la historia de los castillos. Hoy hace veinte años de aquel día que nadie quiere recordar y que, a la vez, nadie quiere olvidar. Veinte años después, su estrella continúa presente, guiando el camino de una colla que ha aprendido a avanzar sin dejar nunca atrás su memoria.