Memoria histórica

¿Quiénes eran los 'amigos' catalanes de Jackie Kennedy?

Unos documentos aparecidos en una librería de viejo de Barcelona cuentan la historia de una relación entre una familia de la ciudad y la que fue primera dama de EEUU

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La carta de agradecimiento de Jackie Kennedy enviada a una familia de Barcelona

Barcelona¿Puede haber todavía rastros de JFK? Quién sabe si algún día sabremos a ciencia cierta quién lo mató y por qué. Este enigma todavía perdura y, desgraciadamente, no podemos proyectar luz. Pero en la pregunta inicial, podemos, desde aquí, responder que sí. Tengo en mis manos una carta que es un rastro, corpóreo y tangible, de uno de los grandes mitos del siglo XX. Un mito que es, al mismo tiempo, tres mitos: JFK, su asesinato y su esposa, Jackie. Un conglomerado lleno de simbolismo, de fatalismo; una historia, la suya, que cuenta un período fundamental de la historia reciente. Un asesinato que sacudió al mundo y, seguro que sí, le cambió. Y una primera dama que en sí misma también ha acumulado un relato propio extremadamente interesante, durísimo; una mujer fascinante que ha generado admiración, controversia y, como todos los grandes personajes, todo tipo de ficciones a su alrededor. Jacqueline Bouvier (luego Jackie Kennedy y Jackie Onassis) se ha explicado del derecho y del revés desde la historiografía oficial y no oficial, la literatura, el cine, la televisión y todo tipo de soportes, canales y registros. Hoy, modestamente, desde estas líneas también le contaremos, algo más, con una carta.

Jackie Kennedy en una imagen de 1966.

Una carta que es un agradecimiento. No tiene matasellos pero leyendo el contenido no cuesta mucho datarla aproximadamente. Debía enviarse entre finales de 1963 y principios de 1964. Contiene dos remitentes. Uno en el sitio canónico, detrás del sobre: ​​Mrs John F. Kennedy. Y otro por delante, la rúbrica impresa de Jacqueline Kennedy. El texto, no manuscrito sino impreso, es breve, preciso. "La señora Kennedy agradece profundamente su simpatía y consideración". Un agradecimiento que podría estar motivado por cualquier circuns- tancia. ¿Una felicitación de cumpleaños? ¿Una celebración familiar? Tal vez. Pero no. Es necesario observar bien. La estética es muy elocuente. El motivo del agradecimiento es delatado por el recuadro negro que enmarca el tarjetón. El mismo contorno negro que recorre los bordes del sobre en su parte trasera. Así tradicionalmente se adornaban las cartas de agradecimiento por un pésame expresado. ¿Y qué pésame podría ser si no por la muerte de su esposo, asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963?

Fijémonos ahora en dos cuestiones importantes. ¿Quién es el destinatario de la carta y cómo ha ido a parar a mis manos. Empecemos por la segunda. Esta carta apareció, hace cuatro meses, en una tienda de viejo de Barcelona junto a un pliego de documentación –cartas y fotografías autografiadas– dirigidas todas a la familia Mattes. Tres nombres: Isabel, Teresa –a la que está dirigida la carta de Jackie– y José. ¿Cuál es el rastro dejado por las cartas? Casi imposible saberlo. Lo más probable, como en tantísimas otras ocasiones similares, es que un piso se haya vaciado y todo el contenido se haya dispersado con total arbitrariedad. O bien vendido a un alcantarillado o vaciador de pisos o bien lanzado y recuperado de la basura por un revuelco que lo ha vendido en la tienda de viejo. El pan de cada día para alguien familiarizado con los azarosos destinos de una parte muy importante de los legados familiares cuando éstos no son cuidados por nadie. El pan de cada día en los Encants, no hace falta ir muy lejos.

Isabel, Teresa y José. ¿Tres hermanos? Es posible. No he logrado encontrar su rastro. Pero las cartas cuentan una historia. Están datadas entre 1964 y 1966 y relatan la relación epistolar de los Mattes con la realeza española del momento y también con la griega, hermanada con la española por vía sanguínea directa. Una relación, se intuye, de “fans”, de profunda creencia y respeto hacia la institución monárquica. Varias fotografías dedicadas lo atestiguan. Por ejemplo, una de Cecilia de Borbón y Parma, otra de su hermano Carlos Hugo de Borbón y Parma y de su esposa Irene de Holanda, y una, la más destacada, fechada el 4 de mayo de 1965, de los príncipes de 'España, Juan Carlos y Sofía, acompañados de su primera hija, Elena. Buena conexión, sin duda alguna.

Otros documentos, cartas dirigidas a la familia Mattes y fotografías que aparecieron en una librería de viejo hace unos meses.

Todo hace pensar en una familia acomodada barcelonesa, con domicilios en lo alto de la calle de Muntaner y también en la calle de Trafalgar (así lo acreditan las direcciones de los sobres). Una costumbre, agradecer las condolencias recibidas por correspondencia, hoy prácticamente extinguida y que formaba parte de una especie de decoro no escrito que las familias respetaban religiosamente, al igual que la costumbre de las esquelas en los periódicos y los recordatorios de defunción entregados a los funerales –que hoy todavía se estilan– y, en un orden de cosas mucho más festivo, las participaciones de bautizo y boda y las felicitaciones de Navidad. Papelazo que durante muchos años se ha acumulado en cajones de miles de casas.

Los apuntes biográficos de Jackie Kennedy, al detenerse en las reacciones populares a la muerte de JFK, explican que el 14 de enero de 1964, menos de tres meses después del asesinato de su marido, ella hizo una aparición televisiva desde el despacho del fiscal general de EEUU para agradecer los “centenares de miles de mensajes” de apoyo y de pésame que había recibido desde el magnicidio de Dallas: “Me ha sostenido el cariño de Estados Unidos hacia John ”, concluyó. No sólo de Estados Unidos, está claro. Qué gozo y qué privilegio tener en sus manos una prueba fehaciente.

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