Así coronaron los Castellers de Barcelona los Alpes suizos
Los barceloneses descargaron tres castillos en la estación ferroviaria más alta de Europa, en una expedición para apadrinar la colla de Lausana
Los Castellers de Barcelona han vivido uno de los fines de semana más especiales de los últimos años con una gira por Suiza que ha combinado un hito histórico, la promoción de la cultura catalana y el apadrinamiento de los Castellers de Lausana. Han hecho la expedición alrededor de 200 personas –180 de ellas con camisa– y han convertido el país helvético en el escenario de un viaje que va mucho más allá de los castillos.
La iniciativa comenzó casi por casualidad. A raíz del apadrinamiento de la collada de Lausana, los Castellers de Barcelona entraron en contacto con la Oficina de Turismo de Suiza, que propuso llevar los castillos a algunos de los lugares más emblemáticos del país. De esta colaboración nació el reto más ambicioso: actuar en la estación ferroviaria más alta de Europa, el Jungfraujoch, conocido como el Top of Europe.
La actuación en el Jungfraujoch quedará para la historia del hecho casteller, y probablemente no tanto por los castillos descargados como por el simbolismo del hito y por la dificultad de levantar construcciones a 3.454 metros de altitud. Los Castellers de Barcelona descargaron allí el 3d7, el 4d7 y el 5d6, además de varios pilares, hecho que los ha convertido en la collada que ha levantado castillos documentados a más altitud. Hasta ahora, el récord lo tenían dos colladas: en el año 2020, los Bordegassos de Vilanova habían levantado un pilar en la cima del Aneto (3.404 metros), y tres años antes (2017) los Castellers del Alt Maresme habían descargado un pd4 en la Pica d'Estats (3.143 metros), el techo del Pirineo catalán.
Así, este jueves, ante el glaciar de Aletsch, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco, se encontraron en un mismo escenario dos patrimonios reconocidos por este organismo: el glaciar alpino y los castillos, inscritos como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Una coincidencia excepcional que refuerza el simbolismo de una actuación ya histórica.
La altitud, un adversario más
El reto de los Castellers de Barcelona era muy exigente: completar una actuación entera con tres castells y pilares. La principal dificultad no fue técnica, sino fisiológica. En solo media hora, el tren para subir a Jungfraujoch asciende más de 1.200 metros de desnivel hasta llegar a los 3.454 metros, un cambio que obliga al cuerpo a adaptarse rápidamente.
Antes de subir, la colla informó detalladamente a todos los participantes sobre las recomendaciones médicas: hidratarse constantemente, evitar el alcohol y el tabaco, estar pendientes de los posibles síntomas del mal de altura y comunicar cualquier malestar a la organización, que contaba con asistencia sanitaria preparada. El riesgo estaba muy controlado gracias a la preparación previa y al nivel técnico de la colla, acostumbrada a trabajar construcciones superiores. Aun así, era imprescindible que todo el mundo estuviera atento a cualquier señal de mareo o cansancio excesivo.
De hecho, quienes notaron más este cambio fueron los grallers. Hacer sonar la gralla a aquella altitud requirió un esfuerzo muy superior al habitual, pero a pesar de estas dificultades se pudo completar toda la actuación con el acompañamiento musical.
Del Jungfrau al castillo de Chillon y Lausana
Después de la jornada histórica en los Alpes, la gira ha continuado con actuaciones en otros espacios emblemáticos del país. El castillo de Chillon, a la orilla del lago Lemán, y el Museo Olímpico de Lausana han sido los siguientes escenarios antes del bautizo oficial de los Castellers de Lausana. La actuación ante el museo olímpico también tuvo un componente simbólico, con el despliegue de una bandera olímpica vinculada a los Juegos de Barcelona de 1992.
El origen de este viaje también está estrechamente ligado al nacimiento de los Castellers de Lausana. La pandilla suiza se empezó a formar en 2022 y se consolidó en 2023 gracias, en parte, al vínculo con antiguos miembros de los Castellers de Barcelona que vivían en Suiza.
El jefe de pandilla de los Castellers de Barcelona, Gabriel Puig, recuerda que cuando se empezó a hablar del bautizo, alguien comentó en tono de broma que podrían aprovechar el viaje para hacer el castillo a mayor altitud. Aquella idea, que parecía casi imposible, se ha acabado haciendo realidad.
Una pandilla internacional
Los Castellers de Lausana reflejan perfectamente el carácter internacional de la ciudad. Además de catalanes residentes en Suiza, en la colla hay personas de diversas nacionalidades, como franceses, italianos, holandeses y algunos suizos. En los ensayos combinan el catalán, el francés y el inglés, aunque la terminología castellera se mantiene en catalán. La ciudad, marcada por su ambiente universitario y científico, también hace que muchos de sus miembros sean investigadores, estudiantes o profesionales cualificados.
La canalla también presenta esta diversidad. Muchos niños tienen nacionalidad suiza, pero son hijos de familias catalanas establecidas en el país desde hace años. Actualmente, la colla cuenta con una ochenta de camisas, aunque para formar parte de ella hay que haber asistido regularmente a los ensayos. Mantiene una estrecha relación con otras colles del exterior, especialmente la de Zúrich, con quien comparten actividades varias veces al año.
Una temporada que invita a soñar
Para los Castellers de Barcelona, esta gira llega en uno de los mejores momentos. La 'colla' ha recuperado construcciones importantes como el 2d8f y ya ha completado dos 'diadas' de ocho y medio esta temporada, un inicio que no se vivía desde hacía años. El objetivo inmediato es llegar en las mejores condiciones a la 'diada' de los Màrtirs Street de Vilafranca, prevista de aquí a poco más de un mes, para construir dos 'castells' de ocho y estrenar una nueva construcción que permita continuar aspirando al gran reto: recuperar los 'castells' de nueve. La segunda parte de la temporada tendrá como citas principales la Mercè y el Concurs de Castells, dos fechas en las que la 'colla' espera llegar a su máximo nivel.