Esther Guerrero: "Estoy rompiendo tabúes sobre el embarazo de una atleta olímpica"

Atleta olímpica

28/08/2026 - 13:03 h.

BañolasA primera vista, podría parecer el exterior de una escuela de los Países Bajos o de Dinamarca. A ambos lados de la calle se acumulan decenas de bicicletas. También las hay atadas a las vallas y a las señales de tráfico del alrededor. Son las nueve de la mañana y el amplio aparcamiento se ha ido llenando a medida que llegaban los niños al campamento de verano. Pero no estamos en el norte de Europa. Estamos en el lago de Banyoles. Y este gran aparcamiento de bicicletas pertenece a una de las instituciones de la ciudad: el Club Natación Banyoles. Quien también ha llegado pedaleando es Esther Guerrero (Banyoles, 1990). Estamos a finales de julio, está embarazada de 33 semanas –en el momento de la entrevista, ahora está de 37– y ha venido desde el barrio de Can Puig. “El Club es como mi casa; es donde me he criado, me he formado y donde he pasado el día a día desde hace muchos años. Sin exagerar, veinticinco años”, explica.

El Club Natación es mucho más que el lugar donde se entrena: es el espacio desde donde ha construido una trayectoria que la ha llevado a tres Juegos Olímpicos y a convertirse en una de las mejores mediofondistas españolas de su generación. Campeona de España de 800 y 1.500 metros en varias ocasiones, campeona iberoamericana y medallista europea de cross, Guerrero también ha sido finalista en grandes campeonatos internacionales y ha competido al máximo nivel hasta bien entrada la treintena, un camino similar al de su hermana, Marina Guerrero, cuatro años más joven. Esther Guerrero comenzó a entrenarse en el Club, ha trabajado allí como entrenadora y ahora ejerce de coordinadora. La mayoría de sus entrenamientos todavía tienen el paisaje de Banyoles como escenario. Corre por los alrededores del lago y, cuando llega la temporada de pista, se desplaza hasta Olot. “Es un entorno con mucha naturaleza, tranquilidad y donde estoy muy a gusto”.

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La bicicleta forma parte de este mismo paisaje, pero Guerrero no la ha incorporado como una herramienta habitual de sus entrenamientos. Es básicamente su medio de transporte, porque si algo tiene Banyoles es que ir en bici no requiere explicación. También va en invierno y cuando llueve, porque es “más práctico”, “más fácil” y “más sencillo”. Después de veinticinco años entrando y saliendo del Club, ha visto cómo esta cultura ciclista se ha mantenido e incluso ha crecido con las nuevas infraestructuras y el auge del ciclismo y el triatlón. Pero recuerda que ya estaba cuando ella era pequeña. Ahora es habitual ver grupos de niños que quedan y vienen solos hasta el Club. “Es parte de la cotidianidad”.

Lo explica casi como una característica física de la ciudad. Pequeña, llana y con poco aparcamiento, Banyoles está pensada para moverse pedaleando. Tanto, que el coche puede llegar a ser la opción más complicada. “En Banyoles todo es más difícil en coche”, dice. Ella creció yendo sola a la escuela en bicicleta y después moviéndose con los amigos. Nunca tuvo moto. La bicicleta le permitía hacer vida sin tener que depender de nadie.

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La maternidad

La conversación, sin embargo, nos acaba llevando a otro tipo de movimiento. A los 36 años, después de una década compitiendo al máximo nivel y con tres participaciones olímpicas, Guerrero ha decidido ser madre sin dar por acabada su carrera deportiva. Durante mucho tiempo, explica, ella misma había dado por hecho que una cosa excluía la otra. “Yo siempre había creído que sería madre una vez me hubiera retirado. No lo veía compatible con mi carrera deportiva”. Pero los años han ido pasando y su rendimiento no ha hecho más que crecer. “Siento que todavía puedo seguir corriendo, pero siento que, si no, el tiempo va pasando”.

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Ahora, con 33 semanas de embarazo, no sabe exactamente qué pasará después del parto ni cómo responderá su cuerpo. Y es precisamente esta incertidumbre la que convierte el regreso en un reto. Ha continuado entrenándose durante siete meses, adaptando cada etapa a los cambios del cuerpo y con el apoyo de un equipo médico deportivo. “No hay unos estándares básicos de qué puede pasar y qué no puede pasar”, explica. No sabe si podrá volver al nivel anterior, pero quiere descubrirlo. “Es como un reto personal de decir: a ver qué serás capaz de hacer después, porque todo lo que había antes ya lo he investigado. Es la nueva frontera”.

No es la única que ha decidido intentar abrir este camino. Guerrero cita a Ana Peleteiro y Marta Galimany como referentes de una generación que ha comenzado a hacer visible una posibilidad que hasta hace muy poco parecía casi incompatible con el deporte de élite. “Estoy rompiendo tabúes sobre el embarazo de una atleta. El reto son las Olimpiadas del 2028”.

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En cuatro preguntas
  • ¿El primer recuerdo en bici?No sabría decirte, porque la bicicleta ha estado siempre. Quizás yendo a la escuela de Can Puig, mi barrio, ya con ocho años. Siempre en bici.
  • ¿La bici es...Más que un hobby, es mi medio de transporte. Siempre vengo a entrenar al Club Natació Banyoles en bici.
  • ¿Y durante la adolescencia?Nosotros nunca tuvimos moto, íbamos también a todas partes en bici y teníamos autonomía.
  • ¿Qué hace diferente Banyoles?La bici va en paralelo a la cultura deportiva de la ciudad, y una cosa explica la otra.
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