Industria

Seis años sin ningún coche nuevo: la travesía del desierto de Seat

Analizamos por qué la marca no ha sacado ningún modelo nuevo en este tiempo

Seat en Martorell interior
04/04/2026
4 min

Hace seis años que Seat presentó su último modelo, la cuarta generación del Seat León, probablemente el mejor coche fabricado por Seat. Desde entonces, sin embargo, los del Baix Llobregat han focalizado todos sus esfuerzos comerciales en la marca Cupra, que a lo largo de los últimos años ha presentado diversos modelos nuevos (Born, Raval, Terramar, Tavascan y Formentor). Esta política de diferenciación de la marca Cupra respecto a Seat ha llegado al punto de que incluso el Cupra León ha recibido actualizaciones estéticas específicas para diferenciarlo de manera ostentosa del modelo que lleva el logo de Seat.La gama actual de Seat se sustenta en los superventas Arona e Ibiza, el ya veterano Ateca y el León, el único Seat que dispone de una versión híbrida enchufable y puede optar a etiqueta ecológica. Por el camino, la marca de Martorell ha perdido modelos importantes como el Tarraco, ha renunciado a la división de movilidad sostenible Seat Mó y a los acuerdos para fabricar escúteres con Silence y, por último, la marca no ha apostado por mecánicas híbridas ligeras o mild hybrid para mejorar los consumos y las emisiones de los Arona, Ateca e Ibiza, los grandes baluartes comerciales de la marca.A pesar de que la gama comercial de Seat empieza a estar envejecida, los números verdes que presenta a final de cada curso comercial le han permitido esquivar –de momento– la amenaza de cierre de turnos y de líneas de producción, como sí ha pasado con otras marcas del grupo Volkswagen. Seat, a pesar de todo y contra todo, es rentable y esta ha sido, hasta ahora, su tabla de salvación.La destitución de Wayne Griffiths, valedor de la marca Seat en Wolfsburg, y la imposibilidad de abrir nuevas líneas de financiación para hacer nuevos modelos, dibujan algunos interrogantes respecto a la continuidad de la marca. La cúpula del grupo Volkswagen apuesta de manera decidida por Cupra, y de hecho es la marca deportiva de Seat la que ha recibido las mejoras tecnológicas y mecánicas por parte de Volkswagen, mientras que Seat no tiene (y probablemente no tendrá) ningún coche eléctrico en su gama. El relevo de Griffiths al frente de Seat, Markus Haupt, tiene ahora la difícil misión de liderar un nuevo rumbo con hitos, indicadores de logro y nuevos horizontes para Seat cuando esta no es una marca prioritaria para el grupo Volkswagen.La apagafuegos del grupo

Seat ha sido una marca históricamente condenada a ser la cenicienta del grupo Volkswagen, alejada de los centros de poder y de decisión de Wolfsburg y poco valorada en relación con Skoda, Audi o la misma Volkswagen. De hecho, Seat nunca ha estrenado ninguna mecánica ni tecnología del grupo desde que pasó a formar parte de la órbita del grupo Volkswagen durante los años 80 del siglo pasado, pero la situación actual, con una larga espera de cinco años para presentar nuevos modelos (y probablemente aún pasarán algunos años más) es absolutamente inédita.A raíz del estallido del caso Dieselgate y el escándalo de las emisiones que salpicaron de lleno al grupo Volkswagen, los alemanes decidieron protagonizar un cambio de timón histórico, y se convirtieron prácticamente de la noche a la mañana en un fabricante plenamente orientado a los coches eléctricos. De hecho, el grupo no ha estrenado ninguna mejora mecánica ni ningún motor gasolina o diésel nuevo desde el año 2019. Ha mantenido los propulsores de combustión existentes y ha apostado por los nuevos modelos totalmente eléctricos. Más de seis años después, sin embargo, el mercado de los coches eléctricos todavía no es del todo maduro, y Volkswagen ha tenido que ajustar bastante el precio de sus nuevos coches eléctricos para hacerlos competitivos ante la gran ofensiva china.En este contexto de estancamiento de nuevos modelos con motor de combustión y apuesta decidida por el coche eléctrico, la dirección del grupo ha mostrado como Seat no es ninguna prioridad industrial o comercial, y la ha relegado a la única marca del grupo sin contar con ningún coche totalmente eléctrico. La apuesta del grupo Volkswagen ha sido la de ofrecer modelos eléctricos de otras prestaciones (y precios elevados) a Porsche o Audi, posicionar Skoda y Volkswagen como opciones intermedias más o menos accesibles para el gran público y confiar a Cupra el papel de marca aspiracional y deportiva, hecho que deja Seat fuera de la hoja de ruta de electrificación de la marca.Seat afronta ahora uno de los momentos clave de su historia: busca una identidad propia dentro del grupo Volkswagen y unas inversiones en investigación y desarrollo de nuevos modelos que han de servir para poder garantizar la continuidad de la marca. El grupo Volkswagen se cuida mucho de pronunciarse sobre una posible fecha de caducidad de la marca y su conversión total en Cupra, pero tampoco ha presentado ningún plan de futuro que cuente con nuevos modelos (eléctricos o no) para Seat. Con la vista puesta en la entrada en vigor de los límites de emisiones para los fabricantes automovilísticos en el año 2027, cuesta pensar que Seat sea capaz de revertir la situación actual y desarrollar una nueva gama de producto capaz de homologar los nuevos límites de emisiones fijados por la Unión Europea.Mientras Seat continúa ofreciendo una gama de producto con motores de combustión fiables y contrastados, prácticamente perfectos desde el punto de vista técnico, pero que no pueden competir en consumos y emisiones con sus rivales más modernos. El tiempo corre en contra de la marca de Martorell, que mantiene con orgullo y estoicismo su cuota de mercado, con el Ibiza y el Arona soportando el grueso de las ventas de Seat y manteniendo los números verdes de la compañía cada final de ejercicio.

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