“Amigos, buenas tardes a todos”

5 de septiembre de 1976, mañana hará 48 años. Cinco de la tarde. Los oyentes de la FM de Radio Barcelona oyen la voz de un locutor decidido pero responsabilizado que les saluda desde el Camp Nou. Está a punto de utilizar el catalán para narrar un partido de fútbol. Será la primera vez desde la Guerra Civil. Como todas las demás emisoras transmiten en castellano, la emisión se anuncia con el nombre de “Fútbol en catalán”. No hace ni diez meses que ha muerto Franco, el Avui ha salido a la calle en abril y Radio 4 empezará las emisiones en diciembre. Existe un deseo colectivo de que la lengua ocupe el espacio que ha tenido prohibido.Hay prisa, pero en Casp 6 no se improvisa: las transmisiones nacen patrocinadas por La Caixa y son objeto de un minucioso trabajo de preparación para resolver obstáculos. El primero, la sorpresa. Casi nadie ha oído nunca en su vida un partido narrado en catalán. De repente, la lengua de casa resulta que también sirve para transmitir al Barça. Semanas después, en el boletín del club, Joaquim Maria Puyal dirá: “Mi problema es utilizar el lenguaje que habla la gente de la grada y que sea correcto desde el punto de vista lingüístico, y evitar la sensación de que no estás hablando en catalán sino traduciendo del castellano”.

Medio siglo después, nadie se anuncia explicando que hace el fútbol en catalán porque se da por descontado. Y esta naturalidad es deudora de aquellos pioneros rigurosos, ambiciosos, innovadores. Lo llevaban en la sangre: “Soy consciente de que hablo un catalán que se tiene que mejorar”. “Que nos presenten a alguien que hable el catalán mejor que tú y que sea capaz de transmitir un partido de fútbol”. “Bueno, eso es un elogio si te conformas. La gente que habla en la radio tiene que hablar bien. Nunca había estado tan emocionado. Tengo realmente la sensación de que estoy haciendo algo más que transmitir unos partidos de fútbol”.

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Exactamente, Quim. Estabas haciendo historia.