Anthony, Antoni Bonner

Ha muerto, a los noventa y siete años, Anthony o Antoni Bonner, que se definía a sí mismo como "un mallorquín de Nueva York" y que deja un importante legado: intelectual, como estudioso de Ramon Llull, y también cívico, como activista ecologista. Sus trabajos sobre la obra y el pensamiento de Llull tienen prestigio internacional y le valieron varios doctorados honoris causa (por la Universidad de las Islas Baleares, por la de Barcelona y por la de Friburgo). Su incansable interés por la naturaleza y el medio ambiente le llevó a ser miembro fundador, en 1973, de la entidad ecologista más destacada y más longeva de Baleares: el Grupo Balear de Ornitología y Defensa de la Naturaleza, más conocida como el GOB. En poco tiempo, por cierto, han muerto también el editor Francesc Moll, que fue también fundador del GOB, y hace apenas unos días el profesor Xisco Avellà, más joven que Bonner y Moll, pero que fue un presidente histórico de la entidad. Precisamente es oportuno recordar que, dentro del magnífico catálogo de la editorial Moll (que ahora gestiona, y amplía con nuevas aportaciones, la Nueva Editorial Moll) hay dos obras de referencia de Anthony Bonner, una en el ámbito del naturalismo y la otra en el del lulismo: se trata de Plantas de Baleares, una contribución aún hoy capital al conocimiento del medio natural del país, y de las Obras selectas de Ramon Llull, una antología en dos volúmenes de los textos más relevantes del fundador de la literatura catalana, con permiso de los antiguos trovadores. Esta obra selecta de Llull es la versión en catalán de la misma antología que Bonner había publicado en inglés cuatro años antes en EE.UU., gracias a una beca de investigación de la Fundación Guggenheim.

Bonner nació en Nueva York en una familia acomodada y, tras recalar una primera vez en Mallorca a mediados de los años cincuenta, él y su esposa Eva decidieron instalarse a finales de la misma década. El catalán de Anthony (o Antoni, como firmaba y quería que le llamaran) Bonner era modélico de palabra y por escrito, la conversación con él era una fascinación tan sabia y rigurosa como placentera y divertida, y la multiplicidad de sus intereses le llevaron al estudio de Llull, al fin y al cabo un heterodox, académicos más severos con sus investigaciones y argumentaciones. Bonner fue un estudioso conspicuo del Arte luliano (es decir, la parte más exigente de la obra del autor del Blanquerna y del Libro de maravillas) e hizo aportaciones bien agudas en la clarificación del corpus luliano, a menudo intrincado a causa de su abundancia (Llull fue un escritor prolífico) y de la atribución de textos apócrifos o falsos a lo largo de los siglos. Bonner ha sido un ciudadano y un hombre de letras ejemplar, que ha hecho honor al país donde eligió vivir (Mallorca, Països Catalans) contribuyendo al bien común mediante el servicio a la naturaleza, a la cultura ya las letras. Como escribió su amado Ramon Llull: "El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido".