Antoni Mus, gozo ultralocal
La primera buena noticia del año (regalo de Reyes) es que tenemos de nuevo al alcance la novela Bubotas, de Antoni Mus, que no se había recuperado desde su primera edición, en 1978. Antoni Mus –que nació en Manacor en 1925, y murió en 1982– debe ser uno de los escritores catalanes de su tiempo que ha quedado sumido en un olvido más completo. galardonado con premios como Víctor Català, por la novela Vida y milagros de Aineta de los Colchones, o el Sant Jordi, por La señora. De La señora, precisamente, se hizo una adaptación cinematográfica que Mus no llegó a ver (se estrenó en 1987) y que levantó polvareda por sus escenas eróticas. La dirigió Jordi Cadena, con Sílvia Tortosa en el papel protagonista, secundada por Hermann Bonnín y Alfred Luchetti.
Sin embargo, Bubotas es la que para muchos lectores –empezando por Josep M. Llompart, que aportó un prólogo bien entusiasta– es la mejor novela de Antoni Mus, y ahora hay que celebrar que la haya recuperado Món de Llibres, la pequeña editorial nacida de la librería del mismo nombre, una especie de Shangri-la que hay en los libros de Mangers. No es una reedición nostálgica: pasados los años, la novela mantiene toda la potencia, toda la irreverencia, toda la mala baba y todo el gusto por el exceso que la hacen, hoy en día, una novela tan explosiva y tan endemoniadamente divertida como lo era en el mismo momento en que fue escrita. No es que se mantenga vigente, como suele decirse: es que el tiempo le ha favorecido, y hoy Bubotas se lee como un concentrado de mala leche fresca y de la mejor calidad, una sátira de espíritu libertario que en su día dejaba con el culo al aire la moral franquista pero que hoy es perfectamente válida para ahuyentar a los múltiples fantasmas que nos asedian.
Bubotas cuenta las vicisitudes de los dueños de una posesión llamada Retana y de la comunidad de personajes que pululan a su alrededor, un pequeño mundo atravesado por las pasiones más bajas –y más humanas– y también por las sangrientas consecuencias de la Guerra Civil. Un mundo de tragedia y de esperpento, que como sugiere Llompart tiene puntos de contacto con el Espriu narrador, pero con una escritura sensual, desgarrada, exaltada, que está en las antípodas de cualquier forma de corrección y, sobre todo, de cualquier posibilidad de aburrimiento. Un hijo de Antoni Mus (que se ganó la vida como director de las Perlas Mayórica) comentaba en una entrevista, a propósito de esta nueva edición del libro, que el mundo literario de su padre empezaba y terminaba en Manacor. Ese ultralocalismo, precisamente, juega ahora a su favor y convierte Bubotas en una caricatura de la miseria humana capaz de sacudir a los lectores de hoy y de todas partes. Ojalá sea un éxito: querrá decir que no estamos del todo engatusados. Y ojalá Mundo de Libros recupere los otros libros de Antoni Mus: mientras tanto, Bubotas es una recomendación urgente, que arde en cada página.