Estantiz -issa
Leía el editorial del día de Reyes, del AHORA, sobre las cosas tan grandes que pasan en el mundo. Creo que los editoriales, como las críticas (literarias, musicales...), como los artículos a lo que llamamos "opinión", no sólo deben dar contenido. También deben estar bien escritos. Y he aquí, pues, que me encuentro esta frase. "Pero, de rebote, la alarma también afecta a una Europa indecisa e incapaz de hacer valer su potencia conjunta y sus valores democráticos y humanistas, como se ha visto en los últimos tiempos con la standita resistencia ante el desprecio con el que Trump ha tratado a la UE". Hay una palabra, aquí, que me hace estremecer, por precisa, por atrevida, por culta. Estantiza. La conozco, no por tradición familiar, sino gracias a una lectura. Estantiz o estantería. Un alimento "corrompido", que "no es fresco", dice el DIEC. El ejemplo del diccionario para hablar en sentido figurado, por extensión, es justamente sobre políticos. Leí esta palabra, también en sentido figurado, en un pasaje de la zarzuela El acopio del Remei, de Anselmo Clavé (sí, sí, el de los corazones). Cito de memoria. La Tuietes, protagonista de la obra, en verso y ambientada en Caldes de Montbui, se refiere a un pretendiente como "un señor más estantino que el changuet que en plaza tiran".
Los catalanes nos emocionamos siempre con las cosas lingüísticas. Frederic Roda montó esta obra, hace quizás una treintena de años, con su grupo, La Farinera, con escenografía de los hermanos Castells. Lo tiene todo por ser estrenada, hoy, como un musical tronado, divertido, de éxito. Seguro que Roda y compañía guardan las partituras, algunas encargadas de nuevo, porque se han perdido. Hay algunos personajes, como los militares y algún veraneante (Doña Paz) que hablan en castellano. Es una comedia de enredos, con dueños y criados. La lengua es una maravilla. Hace reír. Y palabras olvidadas hay un montón.