29/06/2026
Escritor
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La empresa Castilla Termal y el Ayuntamiento de Alfauir, en la Safor, tienen un proyecto urbanístico/turístico que prevé convertir la cripta familiar de Ausiàs March en un balneario de aguas termales. En un spa, si les gusta más. La cripta, en efecto, se encuentra en el monasterio de Sant Jeroni de Cotalba, joya del ducado de Gandía, de la Corona de Aragón y del Siglo de Oro Valenciano (que es el siglo XV), testimonio del poder de la estirpe Borja, uno de los momentos más efervescentes de la historia de los Països Catalans y del sur de Europa. Ahora el Ayuntamiento de Alfauir y la familia Trénor –que tienen la propiedad desde hace más de cien años– se han decidido a dar a este lugar único en el mundo un “uso hotelero”. Lo denominan Plan Especial de Protección del Sector Norte (los especuladores, cuando se cargan algo, lo hacen diciendo que lo protegen) y les ha entrado prisa por sacarlo adelante, de modo que la tramitación del proyecto ha entrado en una fase que llaman de “aceleración”. El alcalde, por cierto, es de Compromís, pero compite con la derecha asfaltadora y hormigonadora de toda la vida en su capacidad de aceleración de “proyectos estratégicos”. Desde el punto de vista patrimonial, cultural e histórico, si este proyecto va adelante (todavía se encuentra en fase de exposición) se habrá cometido una verdadera aberración.Ha explicado/denunciado al día siguiente, en un artículo en el diario Levante, el poeta Joan Deusa (no os perdáis su Ítaca arrasada, libro excelente), de los Saforíssims, un grupo poético muy luminoso que cuenta con nombres como Maria Josep Escrivà, Àngels Gregori, Josep Lluís Roig y Teresa Pascual. El maestro Josep Piera, fallecido hace poco y también saforense, era un lector enamorado de Ausiàs March. Piera escribió sobre March y sobre los Borja (como también lo ha hecho Joan Francesc Mira: este es un artículo lleno de grandes nombres de nuestra cultura) y sin duda recibiría esta noticia con la sorna que le servía para defenderse de la consternación. Con sorna y dolor. En Sant Jeroni de Cotalba descansaban los restos de Alfons el Vell y de una docena de miembros de la familia de los March, entre ellos el padre de Ausiàs, Pere March; su hermana sorda, Peirona, y las dos esposas del poeta, Isabel Martorell (hermana de Joanot Martorell, autor del Tirant lo Blanc) y Joana Escorna. He escrito “descansaban” porque hoy en día estos restos, después de ser catalogados, se conservan en la Universidad de Valencia, a la espera de devolverlos después de que la capilla del monasterio haya sido debidamente musealizada. En vez de eso, quieren hacer un hotel de lujo con piscinas de burbujas.Ausiàs March es uno de los poetas esenciales de la literatura catalana y uno de los más importantes de la cultura europea en el tránsito entre la Edad Media y el Renacimiento. Cualquier verso suyo es infinitamente más importante para el País Valenciano, Cataluña y las Baleares que nuestra actual verborrea constante que supuestamente reflexiona sobre el ser y el no ser del país. Cualquier agresión a su memoria es un atentado que no podemos consentir. Tal vez el drama es tener que recordarlo.

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