La ciudad de los "papas"
La visita del Papa a Cataluña, que cuenta con Montserrat y con la Sagrada Familia como emblemas mundiales del peregrinaje cristiano, coincide con los exámenes de selectividad de nuestros esforzados y siempre dulcísimos adolescentes. Entre estos estudiantes, no lo duden, hay —tiene que haber— nuestros sustitutos y quién sabe si el del Papa mismo.
Barcelona será, como Aviñón, “la ciudad de los papas”. Estará el Papa, bendiciendo urbi et orbi (o a tortas, si lo quieren en catalán) y los papas, que tendrán que acompañar a los retoños a las diferentes facultades donde se examinen, sobre todo si vienen de localidades donde solo hay Cercanías. Estarán los cuerpos de seguridad del Papa, los fans del Papa, los curiosos y los turistas. Si normalmente entrar a Barcelona por la Diagonal ya cuesta, ese día llegar a la capital será más difícil que un coito entre palomas (que es dificultoso, porque él siempre cae encima de ella).
Me parece que el Papa nos debería hacer un favor como visitante ilustre nuestro. Bendecir a todos los chicos y chicas (algunos de los cuales luchan por notas tan altas como la sagrada grúa) para que puedan entrar en sus futuras carreras. No le pido un milagro, claro, aunque lo valoraría, pero sí le pido una dispensa general para toda esta chiquillería. El Papa puede interceder ante nuestros gobernantes para conseguir ese aprobado general que los jóvenes catalanes se merecen. Le pido esto porque conseguir que ese día Cercanías funcione es una tarea que no pueden lograr ni él ni sus cabecillas del cielo.