Nos conviene terminar la legislatura con nuevo modelo de financiación
Para evaluar la nueva propuesta de financiación autonómica debemos dejarnos iluminar por las experiencias del pasado y las expectativas del futuro. Por el pasado, constato, en positivo, que la negociación de la financiación no es un todo o nada que se va repitiendo indefinidamente, sino un proceso continuado en el que, con obstáculos, se han ido dando pasos en la buena dirección ya un ritmo que –en términos generacionales– permite vislumbrar un final que, sin ser perfecto, sea satisfactorio. Prácticamente todas las fuerzas políticas catalanas pueden reclamar crédito por haber contribuido al esfuerzo. Para el futuro, temo que pueda ser muy problemático, y que ahora sí, un retroceso drástico sea posible.
Desde los pactos de investidura de los gobiernos catalán y español se han hecho avances sustanciales en financiación, tanto multilaterales –condonación de deuda del FLA– como bilaterales –personalmente valoro mucho el traspaso del fondo de investigación; ojalá no quede perdido en la negociación que viene–. Ahora, ¡por fin!, llega la propuesta de nuevo modelo de financiación. Para analizarlo es necesario considerar dos vertientes: la cuantitativa, es decir los recursos que el modelo hace disponibles, y la cualitativa, sobre la organización y la gestión.
El cuantitativo tiene dos aspectos: el volumen agregado de recursos nuevos provisto y el reparto que se realiza. Las autonomías recibirían, en 2027, 21.000 millones de euros adicionales, un 1,3% del PIB. Mi estimación era que lo mínimo necesario sería de un 2%, pero siempre he considerado que el aumento debía ser paulatino. Por tanto, creo que el incremento del 2027 es adecuado, pero que convendría prever una trayectoria de incrementos de la contribución directa del Estado (la del 27 es de 1.700 millones). También convendría que esta contribución se indexara por la inflación o, mejor aún, por los aumentos de recaudación del Estado.
En cuanto al reparto, las cifras recogidas (que son estimaciones) tienen lógica y van en la dirección correcta de llevar el reparto hacia la igualdad. Por ejemplo, Cataluña recibe, en adicional, sólo un 28% más que Valencia, cuando la población es superior en un 50%. En cambio, Cataluña recibe, en adicional, un 80% más que Madrid, cuando la población es superior sólo en un 14%. Claramente, a Madrid se le está invitando a armonizar su impuesto de sucesiones, algo muy conveniente para la economía española. ¿Os imagináis el ruido si Catalunya, con los nuevos recursos, bonificara el impuesto de sucesiones? Pues si Madrid, voluntariamente o por ley superior, no la armoniza, Catalunya puede verse abocada a hacerlo. Una interesante novedad es el mecanismo voluntario para compartir el IVA de las pymes. También la singularización del Mediterráneo. Pone en valor los factores climáticos pero, indirectamente, también su peso demográfico.
En cuanto a la gestión de los impuestos recaudados en Cataluña ya la capacidad normativa, hay avances (en anticipos) y ninguna puerta se ha cerrado. Pero hemos quedado cortos. Una lección para cuando llegue otro junio: en esta cuestión los temas cruciales deben resolverse primero y no dejarlos para el final. En nuestro caso el tema crucial no es disponer ya de una agencia dimensionada en la tarea de gestionar satisfactoriamente los impuestos, sino disponer de la habilitación y el derecho de hacerlo. Luego ya nos entenderemos con la agencia española sobre cómo temporalizar la transferencia de la operativa.
Para concluir, es necesario retener también una consideración estratégica: para encarar desde Catalunya futuras negociaciones es mejor partir de un modelo de financiación vigente que fortifique el estado de las autonomías –superando la versión agotada y caducada del 2009 pero manteniendo su espíritu federalizante– que dejar vía libre a la demolición. Vox quiere eliminar al régimen autonómico. El PP le mantendrá, pero su modelo de financiación tenderá a desfederalizar, por ejemplo funcionando por presupuestos sectoriales (educación, salud...) basados en un modelo uniforme de provisión de servicios y prácticamente finalistas.
Se abrirá ahora la etapa de negociación en el Congreso. Juntos tendrá un gran protagonismo. En el horizonte político actual me cuesta prever la posibilidad de que Junts barrie el paso a una mejora de la financiación. O que aspire a una victoria pírrica, es decir, a exprimir la debilidad del gobierno español debilitándole aún más y propiciando así un futuro sombrío en el que todas las "ganancias" serán canceladas. Pero entiendo que quiera negociar y ruego para que se haya previsto un margen razonable para poder, con la buena voluntad de las partes, llegar a un acuerdo en el que todos los potenciales votos favorables se sientan reconocidos. Amén.