Corpinnat, un proyecto diferencial

Que la Denominación de Origen (DO) Cava, que además de los tradicionales bodegas del Penedès –el 90% de la producción se elabora en Cataluña– integra otras de territorios como Aragón, Navarra, La Rioja, el País Vasco, el País Valenciano y Extremadura, no era un esquema muy cómodo para algunos productores ya se sabía. La visibilidad del producto no es muy uniforme, probablemente por la disparidad de procedencias, y las normas que regulan la denominación, de competencia estatal, no satisfacen a algunos elaboradores.

La creación de la marca colectiva Corpinnat en abril de 2018, que provocó algunos cambios en la DO –cambios, pero, que tampoco consiguieron retener a quienes se habían marchado–, lo hizo evidente. Corpinnat, además de priorizar las crianzas más largas y los productos de gama alta, se fundamentó en el arraigo territorial y, en concreto, en el Penedès, una verdadera etiqueta de origen.

Cargando
No hay anuncios

Desde entonces, en el mundo del cava han cambiado mucho las cosas. Las dos empresas más grandes, Freixenet y Codorníu, tienen actualmente propietarios extranjeros y estrategias más volcadas en la marca propia. Todo ello ha hecho que Juvé & Camps haya decidido sumarse al proyecto de Corpinnat. Con el nuevo fichaje, la marca suma 22 bodegas del Penedès. Pero, además, atrae a la marca colectiva un productor que elabora casi tantos espumosos –tiene una producción de 2,5 millones de botellas anuales– como los que producía en total la marca colectiva, que eran tres millones. El año pasado, el séptimo año de existencia de Corpinnat, esta asociación se benefició de la buena vendimia después de tres años de sequía y de la expansión en el número de bodegas, con lo cual se dispararon las ventas un 27%, hasta los 34,13 millones de euros.

Cargando
No hay anuncios

El nacimiento de Corpinnat fue un primer grito de atención sobre la necesidad de primar el producto. Los argumentos que han llevado a Juvé & Camps a sumarse a Corpinnat son rasgos definitorios de esta asociación. Son la viña ecológica, la vendimia a mano, el predominio de las variedades clásicas del Penedès –para remarcar la apuesta por el origen–, la elaboración íntegra en el mismo celler –lo que significa no poder comprar vino base ni tampoco mosto–, la crianza mínima de dieciocho meses en botella, tener un espumoso de treinta meses y otro de sesenta meses de crianza, y la obligatoriedad de pagar un precio mínimo garantizado al agricultor. En esencia, una estrategia que es común a todos los componentes de esta marca colectiva: buscar más el valor que el volumen, la clave para la diferenciación y una meta esencial para las compañías pequeñas y medianas.

Juvé & Camps no se va de la DO Cava dando un portazo. Al contrario, considera que hay espacio para todas las estrategias y visiones del negocio y que la DO Cava y Corpinnat no son antagónicos sino complementarios. También cree que la DO Cava ha hecho bien las cosas estos últimos años, sobre todo desde que se fueron los primeros elaboradores para fundar Corpinnat. A partir de aquel momento se apostó más por las crianzas largas. En todo caso, considera que se siente más cómodo en la nueva asociación y cree que los clientes entienden mejor el concepto, que, según la misma compañía, se identifica con "espumosos grandísimos del Penedès". Su incorporación impulsa Corpinnat y al mismo tiempo fortalece la estrategia de Juvé & Camps en el camino de la diferenciación sin intención de romper con la DO Cava. Cada uno con su estrategia.