Dile que no puede y verás
¿Sabes cuál es la mejor manera de motivar a una mujer para que aspire a un puesto de liderazgo? Explicarle que las mujeres se presentan menos. Parece paradójico, pero es exactamente lo que ha mostrado una investigación de las universidades de Harvard, Pensilvania y Chicago publicada en Organization Science el pasado octubre.El experimento se desarrolló en una plataforma de selección de ejecutivos e involucró a 4.245 mujeres. La mitad recibieron un mensaje explicando que los hombres se presentaban a más candidaturas de puestos de alta responsabilidad. La otra mitad recibieron un mensaje sobre la frecuencia de uso de la plataforma, pero sin mención al género. El resultado fue que las receptoras del mensaje sobre la brecha de género se presentaron a un 17% más de trabajos en los siete días posteriores, y a un 29% más, el mismo día del mensaje. No fue necesaria ninguna campaña de empoderamiento. Solo facilitar la información de la diferencia. Además, la investigación reveló un matiz importante: el efecto fue significativamente mayor en mujeres de minorías étnicas.Durante décadas se ha gastado mucha energía en convencer a las mujeres de que sí pueden. Y quizás esto es insuficiente. Porque, según el estudio, cuando una mujer sabe que la constriñe una expectativa social, puede sentir el impulso de demostrar que es falsa. Y entonces actúa. Este mecanismo de activarse cuando se muestran las diferencias a causa de los estereotipos de género, se llama reactancia. No es nuevo (la psicología social habla de ello desde los años setenta), pero hasta ahora nadie lo había aplicado sistemáticamente a la brecha de género en el liderazgo. El análisis estadístico confirmó que la reactanciaa los estereotipos de género explicaba el efecto sobre la decisión de presentar más solicitudes de trabajo.Pensemos en el liderazgo académico. En Europa, las mujeres representan solo el 30% de las posiciones académicas más altas y son solo el 18% de las rectoras. A menudo se argumenta que no se presentan a todo aquello que las haría escalar posiciones. Las convocatorias de financiación competitiva, las candidaturas a premios, las propuestas de ponencias principales o los concursos a direcciones científicas no tienen suficientes candidaturas femeninas y no se explica por falta de méritos, no. Más bien, por unas expectativas internalizadas sobre aquello que se espera de ellas y no sobre sus capacidades reales.Lo que hace valiosa esta investigación no es el hallazgo en sí, es decir, que las mujeres pueden ser motivadas por la indignación tanto como por la inspiración, sino su traducción inmediata a políticas concretes y de bajo coste. Probablemente no hacen falta grandes campañas caras de comunicación. Basta con añadir una frase a las convocatorias: "Las mujeres están infrarrepresentadas en estas candidaturas. Anímate a presentarte." Información, no exhortación. Datos, no eslóganes. Naturalmente, un mensaje no desactiva años de socialización ni cambia las estructuras que penalizan a las mujeres que sí se presentan. Pero es un buen punto de partida.Pues ahora ya lo sabéis.