Donald Pérez

Desde que los ultraricos han declarado personalmente la guerra al resto de la humanidad han reforzado un patrón comunicativo de soberbia, que sin ir más lejos comparten el presidente de los Estados Unidos y el del Real Madrid.

Atacar los medios: “The New York Times es una vergüenza para el periodismo”. “Me doy de baja del Abc”.

Falsa modestia: “Me presento por los hombres y las mujeres olvidados de nuestro país”. “Me presento para que no roben el club a los socios“.

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Ausencia de modestia: “Soy el mejor presidente de la historia”.

Victimismo: “Van contra nosotros”. “El caso más grave del fútbol español”.

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Teoría de la conspiración: “Han robado las elecciones, gané por mucho”. “Me han robado siete Ligas”.

Machismo: “Eres una cerdita gorda”. “Lo ha escrito una mujer que no sé si sabe de fútbol”. “A ver, esa niña, que también tiene derecho a hablar”.

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Cero autocrítica: “Estuvimos 18 años en Vietnam, y en Irán solo llevamos semanas”. “Hace menos de dos años habíamos ganado la Liga y la Champions”.

Conflicto como estilo: “Jamás nos rendiremos”. “Me tendrán que sacar a tiros”.

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Falso altruismo: “Durante la covid salvamos millones de vidas”. “En África los niños miran el fútbol gracias al Real Madrid.”

Relativización de noticias graves: “Hay buena gente en ambos bandos”. “Los jugadores se pegan cada día”.

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Este estilo no se ha creado de un día para otro. Ya sabemos que el poder puede ser muy burdo. Pero ahora no es la excepción. Empieza a ser la norma.