La grave decisión de Trump que nos ha pasado desapercibida

No cabe duda de que la entrada en el año 2026 será recordada durante mucho tiempo como un período de preocupación e inquietud. Huelga decir que estas últimas semanas hemos vivido, tanto aquí como en el resto del mundo, una serie de acontecimientos que han creado dificultades destacables: pérdidas en infraestructuras, enfrentamientos y actuaciones políticas inesperadas, episodios militares graves, fenómenos naturales poco corrientes, huelgas en servicios públicos y otros. En este artículo no quiero hablar de ninguno de ellos, que ya han sido suficientemente comentados, sino analizar una noticia de los últimos días centrada en Estados Unidos que creo que es muy preocupante para el crecimiento futuro de toda la humanidad. Se trata de la decisión del actual gobierno estadounidense –es decir del señor Trump– de eliminar las regulaciones establecidas por el gobierno Obama en relación a las políticas públicas sobre cambio climático. Creo que es una de las decisiones más graves y menos comprensibles de Donald Trump, y que merece una oposición frontal por parte de todos.

1. El calentamiento del planeta y el cambio climático.No tengo dudas de que el inicio del siglo XXI ha supuesto, y sigue suponiendo, la entrada en una nueva etapa de la historia de la humanidad. Este cambio de etapa es consecuencia sobre todo de dos causas. Por un lado, la disponibilidad de nuevas tecnologías digitales en el campo de la generación de la información y su transmisión. Por otro lado, la reacción del planeta ante la dificultad de sostener los aumentos de población humana sin que haya un cambio en los modelos de consumo y crecimiento que eran aceptables el siglo pasado, pero que no pueden aguantarse con una población de ocho mil o diez mil millones de personas consumiendo como consumíamos hasta ahora tres mil o cuatro mil. La globalización, el crecimiento demográfico, la explosión de los datos y de la información, y la necesidad de mantener una convivencia planetaria obligan a todas las personas y todos los gobiernos, tanto de grandes países como a otros menores, a tomar medidas para conseguir una adaptación a unos nuevos estilos de vida que permitan no tener un futuro difícil y que eviten enfrentamientos entre países y entre personas. Muchas de las cosas que hemos sufrido estos últimos tiempos confirman que estamos equivocando el camino, que no estamos haciendo todo lo necesario y que no lo estamos haciendo de forma suficientemente rápida.

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2. Perdedores y ganadores.No es de extrañar que los cambios a realizar, y que algunos ya empiezan a hacer, tengan consecuencias negativas para las personas que han gozado hasta ahora de un bienestar importante, pero que a la vez puedan permitir un aumento del bienestar para muchísimas más. En caso de no hacerlo, la consecuencia será una disminución del bienestar para todos, quizás con la excepción de un pequeño número de muy ricos. Esto lo estamos viendo ya en los últimos años con lo que ocurre con lo que llamamos "desaparición de la clase media" y con los problemas de descrédito y de desconfianza que tienen muchos gobiernos de todo el mundo para hacer frente a las dificultades. Para simplificar, es necesario aceptar que las personas debemos encontrar la manera de basar nuestro bienestar en elementos diferentes a los que tuvimos el siglo pasado, de encontrar formas de vivir que no incidan en las limitaciones del planeta, y que no aumenten las desigualdades personales o territoriales. Si no existe un aumento de las responsabilidades de las personas y una clara actuación de los gobiernos recomendando, y en muchos casos imponiendo estas políticas, todos formaremos parte de los perdedores y la humanidad no podrá vivir tranquilamente en el planeta Tierra.

3. Las políticas de los gobiernos americanos.La decisión desreguladora del gobierno de Trump de la semana pasada no sólo no ayuda a combatir el calentamiento del planeta ya evitar los problemas del cambio climático, sino que abandona lo poco que habían hecho los gobiernos demócratas. Trump ya había decidido, en dos ocasiones, retirarse de los Acuerdos de París. Ahora elimina todas las regulaciones del gobierno estadounidense. Se trata de una política a favor de los fabricantes de vehículos y las empresas de combustibles fósiles, y que esconde que es contraria a todos los americanos, ya todos nosotros, en temas de salud. También está relacionada con la voluntad de reducir la capacidad reguladora de los gobiernos y de dejar funcionar a los mercados: ya sabe que quien regulará, en todo caso, serán los poderes financieros y tecnológicos que estuvieron detrás de sus victorias electorales y están ahora en su gobierno. No es extraño que, al presentar la medida, Trump le haya querido justificar repitiendo que la crisis climática "es una mentira y una estafa", desacreditando así todas las evidencias científicas que la sostienen desde hace años y todas las evidencias personales que todos hemos podido comprobar con las dificultades recientes que han aparecido y han hecho más complicadas las nuestras. Aumentamos nuestra responsabilidad y denunciamos esta actuación de Trump.