La guerra de Donald Trump
Hoy estamos diciendo guerra de Irán pero cada vez hay más países implicados, más víctimas civiles y más puntos en el mapamundi donde ya se ha registrado un acto de guerra, por lo que el conflicto es cada vez menos regional y más global. Y todo es susceptible de empeorar, porque Rusia y China se han quedado, por el momento, en fase declarativa.
También podríamos llamar la guerra de Donald Trump, porque lleva su sello inconfundible: traición al compromiso de la campaña electoral de defender los muros con México y no fronteras lejanas, contradicciones con su gobierno sobre si pretendían conseguir un cambio de régimen o no, desprecio a lo que quede de legalidad internacional (Bush va la ONU), ignorancia del Congreso de Estados Unidos, falacias como que los países que no cooperan son responsables de las muertes de los soldados americanos, utilización indecente de las elecciones de noviembre para taparse con la bandera y negativa infantil a la evidencia detrás de Netanyahu. Nerón quemó Roma pero Trump está incendiando el mundo, y lo peor de estos pirómanos es que prenden fuego, se desentienden y todavía te echan la culpa a ti.
Para Israel la dictadura de los ayatolás iraníes era y es una amenaza existencial, y esto condiciona cualquier estado, y más uno fundado sobre la persecución histórica de los judíos. Pero sabiendo cómo es Oriente Medio y la facilidad humana de apuntarse al recurso de la guerra, cabe preguntarse hasta qué punto el primer ministro israelí está sacrificando a todo un país por sus propios intereses políticos y hasta qué punto nunca ninguna guerra será suficiente para llevar a su país la paz que dice que busca.