Un escalofrío de patriotismo, orgullo y profunda satisfacción recorre la espina dorsal española: Eivissa continuará siendo Ibiza en el artículo 69 de la Constitución. Suenan las trompetas. Es un gran triunfo del Partido Popular con la inestimable colaboración del PSOE, que se ha abstenido en la votación para salvar el resultado de otra votación, la que ha dado luz verde a que la isla de Formentera pueda tener un senador a partir de ahora. El catalán como retorno.Se llaman no nacionalistas, pero no hay nadie más nacionalista bajo el sol. Dicen que su corazón es más grande que el tuyo porque les caben dos banderas (en realidad solo una es la buena, y la otra es decorativa), pero su cerebro debe ser más pequeño, porque solo les cabe una lengua. Se presentan como cosmopolitas y, cuando aún no han aprendido a decir Cesc, les da un ataque cuando el portero del Barça, Joan Garcia, llamado a la selección española de fútbol, explica, cuando se lo pregunta un periodista, que su apellido se pronuncia en catalán.En Vinaroz, el Ayuntamiento quiere menos valenciano y más castellano en las calles y en los comercios. La presión ciudadana lo ha impedido, de momento. Es un nuevo recordatorio de que la Sénia es la frontera más vigilada del sur de Europa. Invisible, pero vigilada. Son los que dicen que están a favor de unir y no de separar, pero separan el catalán del valenciano y se inventan el LAPAO. Afirman que las fronteras son cosa del pasado, pero bien que estuvieron décadas poniéndole fronteras a TV3. En fin, no hay que seguir; nos los sabemos de memoria. Combatirlos es cansado (y muy desigual), pero le da al catalán categoría de razón para vivir y amar.