Literatura del deseo

Alejandra Palés, el especialista en series, ha puesto el ojo en este concepto llamado yearning, que vendría a ser –explica ella misma en un nutritivo artículo en el diario– el "anhelo" o "la construcción del deseo a fuego lento y sostenido en el tiempo". Lo hace a propósito de la adaptación de Cumbres borrascosas (siempre tengo tantas ganas de poner Cumbres rufoles...), de Emily Brontë. La tendencia es global. Estas Navidades, me contaba la librera de la Parcir, en Manresa, se han vendido mucho las adaptaciones de clásicos (tan bonitas, por cierto, con tapa dura y letras de oro).

Yo diría que, entre jóvenes, el concepto romanticismo ha dejado de ser patrimonio de las cursis. En las series de antes (cuando las series se podían ver de semana en semana y, por tanto, no saltabas la introducción con la música), había lo que llamamos TSNR. La Tensión Sexual No Resuelta. El ejemplo paradigmático de esto era Luz de luna, con los dos protagonistas detectives siempre al borde del beso o el escupitajo. Hoy la Tensión Sexual debe resolverse al instante. Y entonces lo que te queda es la Tensión Matrimonial No Resuelta. Los personajes que gustan a los jóvenes no son los fuckers,o no sólo. Agradecen a los que se comprometen, a los que prefieren a alguien y sostienen en el tiempo la preferencia, a los que lo quieren todo. Acabo de leer el clásico de George Eliot Adam Bede. El personaje, enamorado de la pérfida, redimido después, ¿por qué gustaría tanto ahora a los lectores jóvenes? Porque es el ejemplo de lo que antes se llamaba "un hombre de provecho". El "trabajador". Encarna unos valores que vuelven, justamente, contraponiéndose a los de la literatura de las canciones, ese "Quién es el chico raro con lo que vasdel Loquillo.