No es el sexo, es el deseo: ¿por qué el 'yearning' se ha puesto de moda en las series y el cine?
Series como 'Los Bridgerton' o 'Más que rivales' y películas como 'Cumbres borrascosas' hacen énfasis en el anhelo
BarcelonaMiradas apasionadas, dedos que se rozan y suspiros. El anhelo de deseo se ha convertido en una de las claves de algunos de los productos audiovisuales que más funcionan entre el público. En inglés, y en las redes sociales, se ha popularizado el término de yearning, que en su traducción más literal sería anhelo, pero que se aproxima más a la construcción del deseo a fuego lento y sostenido en el tiempo. Este concepto es uno de los elementos troncales de la adaptación que Emerald Fennell ha hecho de Cumbres borrascosas, que acaba de llegar al cine: en esta versión muy libre y un poco barroca de la historia de Emily Brontë, el deseo sostenido en el tiempo y no consumado hasta pasados muchos años tiene consecuencias devastadoras. Para hacer esta adaptación, la directora inglesa se ha inspirado en la interpretación que hizo del libro cuando era una adolescente.
El concepto de yearning, o de anhelo, también está detrás del éxito de series como El verano en que me enamoré, Más que rivales o Los Bridgerton. En la primera, Conrad desea estar con Belly, pero tiene que suprimir esa pulsión porque ella es la pareja de su hermano. En Más que rivales los protagonistas tienen, inicialmente, una relación exclusivamente física pero intermitente y secreta debido a la homofobia del mundo del deporte. La consecución de una relación sentimental no llega hasta pasados prácticamente diez años. En la cuarta temporada de Los Bridgerton, los protagonistas sufren impedimentos sociales que imposibilitan su relación, y eso hace que la convivencia entre ambos sea una olla de presión. En redes, el concepto de yearning se aplica principalmente a los protagonistas masculinos: es decir, muchas espectadoras suspiran por hombres desesperados por el deseo. Uno de los mercados audiovisuales que más y mejor juega con la dilatación de la materialización del deseo es el coreano, que en sus dramas hace avanzar las historias de amor muy lentamente y en pequeñas dosis.
Ainhoa Marzol, experta en cultura digital, considera que las espectadoras buscan desesperadamente el yearning porque en los tiempos más recientes ha sido difícil encontrarlo en las ficciones. "Si pensamos en las series, antes tenían un formato de 22 episodios por temporada y duraban seis o siete temporadas, había tiempo para construir más lentamente. Ahora tienes series mucho más cortas, mucho más procedimentales. Además, están todos pendientes de si las cancelarán o no. ¿Dónde está el espacio para que un creador pueda desarrollar un yearning real? Son todo yearnings falsos. Cuesta mucho encontrar ficciones que tengan ese anhelo sostenido en el tiempo, el fuego lento, y son cosas muy preciadas", explica Marzol. "El gran éxito de El verano en que me enamoré se debe a que hicieron muy bien el yearning. Incluso diría que Más que rivales funciona muy bien porque te narra una historia que está muy sostenida a lo largo de los años, aunque esté condensada en pocos episodios. La historia pasa en diez años. La gente está buscando eso", añade.
Los mismos actores de estas ficciones son conscientes de ese anhelo de deseo de las espectadoras. De hecho, durante la gira de promoción de Los Bridgerton, sus protagonistas, Luke Thompson y Yerin Ha, han hablado de ello. "Creo que si queremos recuperar el anhelo en la vida real, tenemos que salir de las aplicaciones. Para que haya ese anhelo tiene que haber una espera, y con las aplicaciones y los teléfonos todo es instantáneo. Quizás no nos damos a nosotros mismos tiempo para anhelar", reflexionaba Thompson en una entrevista.
Antídoto contra el cinismo
La psicóloga y creadora de contenido Sandra Parmo disecciona y analiza las series de moda a través de su Instagram. Una de las ficciones de las que más ha hablado es El verano en que me enamoré. "Creo que ahora estamos volviendo, aunque con una pátina de modernidad, al cortejo, una palabra que suena muy antigua. Que se vea el interés y la búsqueda de ambos, sin que tenga que ser asimétrico", reflexiona. La psicóloga achaca esta búsqueda de un romanticismo al momento político y social. "Estamos en un momento en que todo va muy rápido y que todo es muy cínico. Da la sensación de que no hay nada que sea importante. Esto también se ha trasladado al mundo de las relaciones: mucha gente dice «¿Para qué empezar nada si se va a acabar?». Hay mucha desidia y mucha apatía", dice. Parmo asegura que historias como la de Más que rivales hacen que la gente "recupere la ilusión".
Con todo, la psicóloga alerta de que entre sus seguidoras en las redes sociales ha detectado cierta obsesión por este tipo de series y por el yearning. "La gente cuando ve estas series las vive con muchísima intensidad. A mí las seguidoras me envían vídeos, montajes editados, entrevistas. No necesito ver contenido porque me lo envían ellas. Hay un fenómeno de fanatismo que, incluso, me preocupa. La gente se acaba obsesionando con los actores, por ejemplo. Son ficciones con mucha carga emocional y, al final, pasan estas cosas", argumenta. Parmo recomienda consumir todo tipo de historias "para no perder un poco el norte".