La Academia Valenciana de la Lengua (AVL) emitió hace unos días un dictamen en el que —como no podía ser de otra manera— desautorizaba la pretensión del Ayuntamiento de Valencia de utilizar en adelante dos formas del nombre de la ciudad: una en castellano (Valencia) y otra inventada (Valencia, con un acento agudo sobre la e), que según el equipo de gobierno —formado por PP y Vox— reproduce mejor la forma en que los valencianos pronuncian el topónimo de la capital del País Valenciano. La AVL expone toda la argumentación filológica al respecto para concluir que Valencia sólo tiene un nombre: es en valenciano (es decir, en catalán) y se escribe con acento abierto. No cerrado. No hay ninguna necesidad ni justificación alguna para utilizar una versión castellana del nombre de la ciudad. Y menos aún para poner en circulación este buñuelo, "Valencia", que simplemente es una falta grave de ortografía y una exhibición gratuita de la grosería y el fanatismo anticatalán de los dirigentes del PP y Vox. Porque es sabido de todo el mundo que la pretensión de los dos partidos ultranacionalistas no es escribir "cómo hablan los valencianos" (no hay ninguna lengua en el mundo que se escriba "cómo hablan" sus hablantes; si te apetece ampliar información filológica os recomiendo que lea el dictamen de la AVL), sino practicar el secesionismo. que existe una "lengua valenciana" distinta y separada de la lengua catalana. ¿Por qué? Porque piensan que así van contra Catalunya ya favor de España. El razonamiento es completamente delirante y el simple hecho de transcribirlo produce vergüenza ajena, pero es lo que defiende y proclama el ultranacionalismo españolista desde siempre. Son negacionistas y enemigos de la ciencia, la cultura y el conocimiento en todos los ámbitos, pero en éste (en el de la lengua catalana, y el odio que le profesan) más que en ningún otro, porque piensan que la existencia y la vitalidad del catalán son incompatibles con la existencia y la vitalidad de España.
Naturalmente, PP y Vox harán el sordo en la AVL y llevarán adelante su ortografía grotesca. También intentarán hacer pasar, a juicio de todos, la medida de excluir a escritores de todo el dominio lingüístico catalán de los planes de estudios, cómo anunciaron recientemente. Tres cosas: primera, hay que aplaudir la ardua labor de la AVL, que es una entidad defensora de la razón y la ciencia frente a la barbarie, en vez de blasmarla o criticarla como se hace a menudo desde fuera del País Valenciano, con tanto desconocimiento como desacierto. Segunda, por los mismos motivos es preciso aprender a no emitir opiniones paternalistas ni condescendientes sobre la Comunidad Valenciana, casi siempre a partir de clichés, prejuicios y una ignorancia de la realidad que hiere (lo mismo vale para Baleares). Tercera, el PP que hace esto en la Comunidad Valenciana es el propio PP en todas partes: no funciona diferente por comunidades autónomas, es un partido ultranacionalista y negacionista siempre, con independencia de dónde se encuentre. Son unos mínimos para empezar a hablar de ello. De nada.