Orriols ya juega al golf con las élites
BarcelonaSilvia Orriols se ha estrenado en el campo de golf. Ya tiene su handicap una vez le han abierto la puerta de un área restringida a unos pocos. Más de 200 empresarios y directivos aprovecharon para escucharse al término de la jornada del sábado en green deel Hotel Terraverda de Gualta, propiedad de la compañía Emesa, que preside quien convocó el encuentro, el abogado Emili Cuatrecasas. El hecho es que una parte del empresariado ha decidido levantar el cordón sanitario en Aliança Catalana.
En todo caso, figuras más conocidas y representativas del mundo económico y empresarial, que podrían tener interés en conocer el proyecto de la alcaldesa de Ripoll, declinaron la invitación de Cuatrecasas. Marian Puig, expresidente de Isdin y miembro de la familia propietaria de Puig Brands; y el gestor de inversiones inmobiliarias Josep Maria Xercavins eran de las pocas caras conocidas entre el público, según alguno de los asistentes. "Existía el temor de que el acudir se interpretara como un apoyo explícito a Orriols", afirman algunos de los que optaron por no ir. Otros veían poco conveniente contribuir a "blanquear" el discurso xenófobo de Aliança. Las malas lenguas dicen que hubo llamadas previas al encuentro para evitar presencias "demasiado reconocidas" que hubieran dado aún más trascendencia a la reunión.
Pero lo cierto es que había curiosidad por escuchar a la líder de una fuerza de extrema derecha a la que, aunque se encuentra en plena construcción, le sonríen las encuestas. Algunos después de la reunión incluso destacaron su "simpatía". Cuatrecasas, en declaraciones a SER Catalunya unos días antes del encuentro, además del interés por conocer su propuesta política subrayaba su lenguaje: "Tiene un catalán precioso, poco contaminado".
Ante el auditorio, Orriols se centró mucho en la cuestión de la inmigración, insistiendo en la tesis de la "sustitución" y en rechazar las regularizaciones masivas como la aprobada por el gobierno español. Es un discurso que no desagrada a una parte de la derecha catalana ya sectores empresariales, aunque, en general, las patronales como Foment y Pimec avalan la regularización por la necesidad de cubrir puestos de trabajo necesarios.
Uno de los momentos en los que mejoró su handicap ante los socios del club ampurdanés Petit Comité fue cuando se mostró partidaria de bajar impuestos y suprimir algunos como el de sucesiones, al igual que defiende Junts. Música atractiva en los oídos de los asistentes. Muchos líderes de extrema derecha atraen al mundo del dinero con promesas de rebajas fiscales. Pero, al mismo tiempo, a muchos les da la impresión de que Aliança todavía no tiene un programa económico detallado. Por eso algunos se les han acercado para ayudarles a construir su programa con propuestas en materia social, sanidad y otros.
Sobre si es oportuno levantar el veto a Orriols, algunos empresarios recuerdan que hace no muchos años Vox, al que las encuestas auguran muy buenos resultados y que está empujando al PP hacia un radicalismo cada vez mayor, se encontraba en una situación similar. Otros también hacen notar que la actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni, no hace tanto tiempo "también decía disparates" y ahora es respetada por muchas élites económicas del país transalpino.
¿Son motivos suficientes para normalizar el discurso de una fuerza política como Alianza? Es una cuestión que algunos se plantean, pero es verdad que hay quienes en su día jugaron a cierta proximidad con el Proceso ("¿Y si prospera?, se preguntarían"), y que hoy se alejan. También ocurrió con el hoy desaparecido Ciudadanos. Las élites, que nunca quieren dejar de serlo, no pierden ocasión de mantener o mejorar su handicap.