Con el plan Covax no basta y a África no le llegan suficientes vacunas

Menos del 2,5% de África está vacunada y solo un 1% ha recibido la pauta completa. En conjunto, en todo el continente se han administrado 44 millones de vacunas, una cifra ridícula si la comparamos con la de los países más desarrollados. De hecho, solo en España, según el ministerio de Sanidad, se han puesto ya 38 millones y en el conjunto de la Unión Europea se han administrado 212 millones, una cifra que supone que el 57% de la población ya tiene al menos una dosis y el 34% la pauta completa, según datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (EDCD). Hasta ahora, en las oleadas anteriores, había cierta sorpresa porque la mayoría de países africanos habían conseguido hacer frente a la pandemia de manera bastante efectiva y el número de hospitalizados y muertos no era alarmante en comparación. Hasta ahora había habido 138.000 muertes en todo el continente, solo 10.000 más que en el Reino Unido a pesar de la diferencia de magnitudes. El hecho de que haya una población muy dispersa en amplias zonas y sobre todo la edad media de la población, que es muy joven, han favorecido esta resiliencia. Aun así, la tercera oleada, igual que pasó en India, es más virulenta, al parecer, y los expertos hablan ahora de 25.000 nuevos casos y 500 muertes, unos datos que, además, van subiendo.

Además del desastre que supone esto para los afectados, el problema que ven los expertos es que haya nuevas mutaciones del virus que lo hagan más contagioso y la baja vacunación dificulte la contención. Esto puede suponer una explosión de nuevos casos no solo en los países africanos sino en todo el mundo. Es lo que pasó en India, donde surgió la variante delta, que ahora preocupa también a los países más vacunados, puesto que se extiende más rápidamente y afecta a población más joven, que es la que está más expuesta porque no ha recibido todavía la inmunización.

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De hecho, el caso de India es una de las causas, pero no la única, de la bajísima vacunación en muchos países, especialmente los más empobrecidos, que tienen que depender del plan Covax, patrocinado por la OMS, para recibir las vacunas. Gran parte de este plan se basaba casi exclusivamente en la vacuna de AstraZeneca que se producía en el Serum Institute de India, pero la explosión pandémica que vivió el país paró las exportaciones porque las necesitaba con urgencia para sus habitantes. Otra causa clara ha sido el acaparamiento que han hecho de las vacunas los países ricos y el afán de lucro de las farmacéuticas, que han actuado como si nos encontráramos en una situación normal vendiendo el producto a quien podía pagar más sin pensar en lo que era más importante para el conjunto global. El plan Covax tenía buenas intenciones, pero ya se vio desde el inicio que no era lo bastante ambicioso, que era insuficiente y que la única solución posible era un plan de acción global con la liberación de las patentes y la creación de plantas de producción en muchos países diferentes para facilitar la distribución masiva al mismo tiempo. Ahora que aquí celebramos con alegría, lógica, el regreso a una cierta normalidad con la retirada incluso de la mascarilla al aire libre, no podemos olvidar que todavía estamos en pandemia; aquí pero sobre todo en el conjunto del mundo. Hay que hacer presión para que las vacunas lleguen a todas partes. Si no es por justicia, por curarnos en salud.