Pymes: el tamaño sí que importa
BarcelonaEsta semana, Pimec ha ido a Madrid a defender una ley que facilite el crecimiento empresarial. Antoni Cañete, el presidente de esta organización patronal catalana, es un hombre insistente y persistente en la defensa de aquello que considera que afecta a las pequeñas y medianas empresas. Su frase es un clásico: "Las pymes deben estar en el puente de mando", que significa que estas compañías, que son el principal componente del tejido industrial y empresarial del país, deben estar presentes en todos los ámbitos donde se deciden las regulaciones y normas que les afectan. Una muestra es la constante reivindicación de las normas y medidas destinadas a combatir la morosidad, un mal que ahoga a muchas compañías, especialmente a las más pequeñas y, claro está, a los autónomos que trabajan como proveedores de industrias y empresas más grandes.
En el punto de mira de esta patronal ahora está el tamaño de las empresas, un factor esencial para generar valor y más competitividad. La propia Pimec ha elaborado un estudio que lo demuestra con cifras y datos que no se cansa de difundir. No es que no deba haber compañías grandes, sino que todas deberían ganar dimensión. El valor añadido bruto por ocupado de las pymes españolas es de 42.841 euros, frente a los 51.718 euros de media de la Unión Europea (UE), lo cual supone una brecha cercana al 17%. Y si se compara con Francia (73.122) o Alemania (74.540), la distancia es más evidente. Pero la diferencia es especialmente importante entre las microempresas, que constituyen el grueso del tejido empresarial: en los negocios de 0 a 9 empleados, 34.781 euros frente a una media comunitaria de 52.908 o de 74.540 en Alemania.
La cuestión es que las empresas tienen intención o ganas de ganar dimensión, pero topan con una serie de limitaciones que hace años que se denuncian y que no se acaban de reducir o evitar nunca. La mayoría culpan a la burocracia y a una regulación que consideran excesiva. Y también incluyen en la lista de trabas una fiscalidad que opinan que es “desincentivadora”.
Cañete afirma que hay "empresarios que quieren ganar dimensión, invertir, contratar e internacionalizarse, pero demasiadas veces se encuentran con una nueva obligación, una nueva carga administrativa o un coste mayor precisamente cuando dan el salto". Esto hace pensar que el tamaño sí importa.