Siete veces son pocas
Leemos en el ARA que “Cataluña fue advertida siete veces para que corrigiera el error en las pruebas PISA”. Al parecer, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) hizo saber a “Cataluña” que “había cometido errores en la muestra de alumnos en las pruebas”. Como todo el mundo sabe, “se descartaron un 23% de los estudiantes de la muestra, cuando la OCDE marca que el máximo de alumnos exentos no puede superar el 5%”. La consejera Esther Niubó encuentra “deficiencias en la comunicación de los criterios a los centros, y ha anunciado el relevo de la secretaria general de Educación”.
Dejemos de lado que quienes “descartaron” alumnos de las pruebas lo hicieron con criterios realistas, no para fastidiar a nadie o porque no supieran sumar. Si solo puedes descartar a cinco alumnos de una clase, porque no entienden lo que leen por diversas razones, pero hay otros quince que tampoco entienden lo que leen por razones también diversas, no sirve de nada descartar a cinco. No vale la pena descartarlos, si quedan quince en la misma situación.
Dicho esto. Es normal que Cataluña no hiciera caso a las siete advertencias. Siete advertencias son muy pocas para una comunidad tan especial. A veces, los enunciados cuestan de entender. A veces la comprensión es difícil y hacen falta políticos de refuerzo que ayuden a descubrir las peculiaridades de cada uno, en lugar de estigmatizar. Se nos debe dar más tiempo y ayudarnos con pegatinas. De todas maneras, que nadie sufra. Lo que hay que hacer es pedir una reunión con tutoría, que vaya quien tenga que ir y que salga de allí con un aprobado de esos que se llaman “de junta”.