Vetar a escritores catalanes y baleares

La conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana, con la consellera Carmen Ortí a la cabeza, confirmó un nuevo atentado contra la enseñanza de la lengua y la literatura catalanas en la escuela pública valenciana. En este caso se trata de un nuevo envite secesionista: una medida que, con la excusa de "priorizar a los autores valencianos" en los contenidos académicos, arrincona y deja fuera de la asignatura de valenciano a los escritores nacidos en Cataluña y en Baleares. Porque no son "valencianos" y no escriben "en valenciano".

La consellera Ortí y su equipo obvian, o tal vez ignoran, que el primer autor en escribir en valenciano fue un mallorquín, Ramon Llull (con permiso de los trovadores). Esto fue posible porque Llull fue el primer escritor europeo en tratar temas teológicos y filosóficos no en latín, que era la lengua de cultura en el siglo XIII, sino en catalán. Es decir, Llull fue un mallorquín que escribía en valenciano porque escribía en catalán. Esto, de forma intercambiable, podemos decirlo de todos los escritores en catalán de todos los tiempos. De los valencianos, también, y los primeros de todos: una parte importantísima de la mejor literatura catalana la han escrito los valencianos. Es más: desde Ausiàs March y Joanot Martorell hasta Josep Piera, Enric Soria, Maria Josep Escrivà, Àngels Gregori y Joan Deusa, pasando por gigantes como Estellés y Fuster, se puede decir con toda rotundidad que la literatura catalana no existiría (no existiría como la conocemos: sería mucho más pequeña). Y todavía podemos decirlo de otra manera: todos los autores catalanes, mallorquines, menorquines y ibicencos escriben en valenciano. ¿Tampoco lo sabe la consejera Ortí? Si no sabe algo tan básico como éste no está, obviamente, en condiciones de ser consellera, y menos aún de Educación.

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Por supuesto, no es un problema de ignorancia de la consellera, sino de un politiqueo de la más baja estofa que insiste en utilizar la escuela pública para proyectar los odios de la derecha ultranacionalista española, empezando por el anticatalanismo. Que los estudiantes valencianos no puedan estudiar Llull, o Llorenç Villalonga, o Mercè Rodoreda, o Pere Calders, o Maria-Mercè Marçal es un despropósito y una estupidez colosales, no tiene ningún sentido pedagógico ni por supuesto literario, y sólo responde al odio furioso de esta derecha por todo aquello por todo lo y, en su caso, el cava y los frutos secos. Es a partir de sus odios que esta gente (no hay ningún motivo para mantenerles el respeto) generan desinformación y, en este caso, también desconocimiento: es decir, escapen y esconden conocimientos con la intención de tergiversar la realidad, como que la literatura "valenciana" no es otra que la literatura catalana. Su única intención, por su parte, no es promocionar el valenciano, sino deshacer la unidad de la lengua catalana para acabar haciéndolo todo en castellano. Les decimos lo mismo de siempre: ir a hacer la mano. De verdad, che.