19/09/2021

WhatsApp como herramienta de investigación

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Viernes por la noche el programa Equipo de investigación de La Sexta se adentraba en el caso del ventrílocuo y productor José Luis Moreno para conocer los detalles que rodean la operación Titella, por la que está en libertad bajo fianza de tres millones de euros.

El programa arrancaba con la presentadora y locutora del programa, Glòria Serra, desde la misma puerta de casa del ventrílocuo. La periodista mandaba un mensaje de voz a través de WhatsApp a José Luis Moreno invitándole a participar en el programa y hacer unas declaraciones. Y, a continuación, nos ponían el audio recortado de una respuesta de él, a través del mismo sistema de mensajería, en que decía que sabía que estaban haciendo este reportaje. Gracias a la edición de la imagen, nos hacían creer que inmediatamente a continuación de aquel intercambio de mensajes se abría la puerta de la finca. Hacían creer al espectador que había cierta predisposición a hablar y servía de cebo. Con esta expectativa, insertaban la careta del programa y empezaba el reportaje.

El programa vive más de construir una teatralidad y fabricar un suspense alrededor de la investigación que de un reporterismo bien hecho. Si bien utilizan el sumario para ir desglosando algunos de los aspectos clave del caso, lo que hacen es recrear un clima de misterio y de investigación intrépida. Los reporteros se colocan dentro de un coche y con cámara subjetiva bajan a encontrarse con alguna persona vinculada con Moreno para pedirle una entrevista, o de golpe un periodista que está sentado en la redacción exclama que ha recibido un mensaje de móvil de un amigo del ventrílocuo. Entonces, en pantalla, nos reproducen el contenido de estos mensajes.

Mientras investigan el pasado de Moreno, todas las consultas nos las muestran a través de mensajes de Whatsapp o correos electrónicos. Por ejemplo, contactan con un hospital para saber si Moreno trabajó ahí como neurocirujano. Y una reportera situada ante el hospital finge que recibe un whatsapp del departamento de prensa del centro (o así es como tienen introducido el teléfono en la agenda) que niega cualquier relación profesional con el ventrílocuo.

Muchos de los entrevistados anónimos -lo son la mayoría- hacen declaraciones también a través de mensajes de voz, whatsapps o grabaciones de audio, que entonces oímos con la voz distorsionada. Al final del programa, Glòria Serra concluye la investigación fingiendo que intercambia más mensajes de voz con Moreno desde delante de la puerta de casa suya (o esto nos hacen creer), porque, por la forma en que está grabado, puede haberse producido en cualquier otro momento. La televisión no solo se ha convertido en un ámbito de precariedad, sino que esta precariedad ha contribuido al falseamiento de los procesos periodísticos, a la carencia de rigor y a sistemas rudimentarios de contrastación muy dudosos. La investigación es un teatrito que en vez de conclusiones ofrece resúmenes superficiales para entretener a la audiencia.