Aznar anima a Trump a llegar hasta el final en Irán

El gobierno español cierra la ronda telefónica con los partidos sobre las medidas para la guerra sin haber hablado con Vox

El expresidente del gobierno español y del PP José María Aznar en una conferencia en Valencia coincidiendo con el 22º aniversario del 11M
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MadridAunque José María Aznar dice que no le gusta Donald Trump, sí que comparte algunas de sus decisiones más controvertidas. El ataque a Irán, sin ir más lejos. El expresidente español, que hace 23 años involucró a España en la guerra de Irak, ha defendido la nueva acción bélica en Oriente Medio por mucho que con el actual mandatario estadounidense no tenga la sintonía que exhibía entonces con George W. Bush. "A mí no me gustan ni los populistas de derechas ni los de izquierdas", ha afirmado este miércoles en una conferencia sobre geoestrategia en Valencia, en referencia a Trump y a Pedro Sánchez, a quienes ha puesto en el mismo saco. Sin embargo, mientras que el exlíder popular ha criticado el posicionamiento del jefe del ejecutivo socialista, en el caso del presidente de EE.UU. ha considerado "más que justificado que se intente cambiar un régimen [el iraní] que altera completamente las reglas internacionales" y que "constituye una amenaza para la estabilidad, la paz y la seguridad mundial". Ahora, a diferencia de 2003, no le hace falta la excusa de las armas de destrucción masiva.

Quién se hizo la famosa foto de las Azores, preludio del ataque a Irak, con sus homólogos de EE.UU., George Bush, y del Reino Unido, Tony Blair, ha reivindicado "el valor de las alianzas", "la amistad" con EE.UU. y la necesidad "de acabar" las operaciones una vez comenzadas. "Un país como España debería estar al lado de sus aliados y no al lado de nuestros enemigos y adversarios", ha subrayado Aznar sobre la confrontación directa de Sánchez con Trump con el "No a la guerra". Un lema que justamente utilizó el PSOE contra Aznar y que fue la antesala de la derrota electoral de los populares en las elecciones del 14 de marzo de 2004, tres días después del atentado yihadista del 11-M. Aznar ha hecho justamente estas declaraciones el día del aniversario de la matanza en la red de Cercanías de Madrid. Con este nuevo contexto bélico, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo ha hecho un llamamiento a "no repetir la historia".

"Cada escalada de violencia puede tener consecuencias devastadoras", ha advertido la organización de víctimas, la más crítica con la actuación del gobierno de Aznar, durante el acto de homenaje celebrado en la estación de Atocha. Quien ha sido más explícita trazando un hilo entre la decisión de Aznar de participar en "la guerra ilegal" de Irak y el atentado ha sido la vicepresidenta primera del gobierno español, María Jesús Montero, desde el Senado. También lo han hecho los ministros de Sumar, que han cargado contra las "mentiras" del expresidente popular y han lamentado que las "consecuencias" de entrar en aquel conflicto fueran los 193 muertos y más de 2.000 heridos del 11-M. Podemos ha ido aún más allá y ha lamentado que Aznar aún "no haya sido juzgado por sus crímenes de guerra".

La ronda telefónica

Mientras el gobierno español encadena polémicas en política exterior —no solo con Trump sino también a raíz de las palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea—, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, ha cerrado una ronda de contactos con los grupos parlamentarios en el Congreso para aprobar una respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra de Irán. Los contactos han sido telefónicos, entre martes y miércoles, y Bolaños ha hablado con todos los partidos a excepción de Vox. "Ni responde ni se espera que responda", ha dicho en rueda de prensa sobre la extrema derecha, principal aliada de Trump en el Estado.

Bolaños ha pedido a los grupos que envíen propuestas a lo largo de esta semana para que los respectivos ministerios evalúen la posibilidad de incluirlas en el plan en el que trabaja el ejecutivo. Este jueves se reunirá con los sindicatos mayoritarios y la patronal española. El ministro ha subrayado que el planteamiento será "más ambicioso" que el de hacer las rebajas fiscales que reclama la derecha.

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