El cara a cara más esperado en el juzgado de Catarroja
El objetivo del cotejo es esclarecer las contradicciones que existen entre los testigos de Pradas y Cuenca
Valencia"Salo [Salomé Pradas], de confinar, nada". ¿Esas palabras del exjefe de gabinete de Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, y la petición de no molestar al expresidente valenciano influyeron en la respuesta tardía de la exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas o, por el contrario, los mensajes "están descontextualizados" como defendió la mano derecha del ex jefe? Es una de las incógnitas fundamentales que debería resolver el cotejo de este lunes entre el exsecretario autonómico y la principal imputada en una de las jornadas más esperadas en la instrucción de la dana.
La cita se produce a petición de la acusación popular que ejerce Acció Cultural del País Valencià, que denunció las contradicciones entre los testigos ofrecidos por Pradas y Cuenca. De hecho, la mano derecha de Mazón –ahora en la oficina de expresidente de la Generalitat–, ya tuvo que declarar una segunda vez días después de que la exconsejera haz públicos sus mensajes. El motivo: que la conversación de WhatsApp ponía en entredicho el relato expuesto por el experiodista deportivo.
Durante su primera comparecencia ante la jueza, el exjefe de gabinete llegó a decir que no conversó con la exconsejera "sobre la posibilidad de envío del ES-Alert", una afirmación que contradice claramente la conversación aportada por Pradas, que revela que sí le avisó. De hecho, pese a todos los detalles conocidos a partir de la difusión de los mensajes, en su segunda declaración Cuenca se afianzó en su versión –si no lo hiciera podría haber incurrido en un delito de falso testigo– y negó haber dado ninguna directriz y también haberlo hecho por delegación de Carlos Mazón cuando el expresidente estaba en su almuerzo de cuatro horas con la periodista. "A mí nadie me encomendó dar órdenes a nadie, y menos a la consellera", dijo. Por el contrario, unos días antes, en una entrevista en el programa Salvados –la única que ha ofrecido hasta ahora–, Pradas aseguró que tras informar a Mazón de las alertas hidrológicas que se habían decretado por la mañana se puso "en comunicación con su jefe de gabinete", que le dijo: "El presidente está de actos, veme explicándome a mí".
Otro elemento llamativo de la segunda declaración de Cuenca llegó cuando defendió que los únicos mensajes que se intercambió con la exconsejera fueron para expresar las "dudas jurídicas" sobre el posible confinamiento de la población. A su juicio, fue el secretario autonómico de Presidencia, Cayetano García, quien le trasladó estas dudas tras contactar con la Abogacía de la Generalitat. El punto débil de este relato es que uno informe de este órgano conocido el pasado jueves le invalida. El documento, al que ha tenido acceso el ARA, señala que García sólo telefoneó al letrado general de la Generalitat "para avisarle de la posibilidad" de que Pradas contactara por si era necesario dictar alguna resolución sobre un posible confinamiento que finalmente no se acordó. Por otra parte, el subsecretario de la conselleria de Justicia e Interior sí llamó al abogado coordinador de este departamento para consultar "si un eventual confinamiento tendría apoyo jurídico". La respuesta del letrado fue positiva.
Otro hecho destacado conocido en los últimos días sobre la actuación de José Manuel Cuenca se produjo el viernes, cuando se conoció que el 7 de enero el exjefe de gabinete devolvió a la Generalitat uno de los cuatro móviles oficiales de los que disponía con todos los datos borrados, tal y como revelaba un informe de la dirección general de Tecnologías de la Información. Un nuevo elemento que la mano derecha de Mazón deberá despejar este lunes y también el 20 de enero, cuando tendrá que comparecer en el Congreso de Diputados junto al exsecretario autonómico de Emergencias y segundo imputado en la causa, Emilio Argüeso.