El catalanismo convierte la Diada en un clamor contra la extrema derecha
El independentismo vuelve a salir a la calle en una movilización en Barcelona, Gerona y Amposta que repunta tímidamente en participación
BarcelonaTodos los partidos catalanistas, desde el PSC hasta la CUP, se han conjurado esta Diada para ser dique de contención de la extrema derecha, aceptando que Cataluña se ha instalado definitivamente en un nuevo paradigma político. Un escenario que no es nuevo en Europa y que en nuestro país la demoscopia ya hace meses que prevé. Por eso, los mensajes políticos de este Once de Septiembre han tenido un denominador común: hacer un llamamiento a la ciudadanía para rechazar todos los mensajes de odio que propaga la extrema derecha y hacer valer los valores democráticos de aquel "Un solo pueblo" que siempre ha reivindicado el catalanismo político. Ahora bien, las encuestas reflejan una distancia entre lo que proclaman los partidos tradicionales y lo que la ciudadanía está dispuesta a votar –una encuesta de El Mundo de este viernes vuelve a situar a Aliança Catalana como segunda fuerza–. De hecho, el crecimiento del partido de Sílvia Orriols tensa a un independentismo que este Once de Septiembre ha vuelto a salir a la calle y ha roto tímidamente una tendencia a la desmovilización que arrastra al menos desde 2023.
El independentismo busca un revulsivo que le sirva para reactivar el movimiento. Hasta ahora no lo ha encontrado –aunque la agresión a un socio del Barça que llevaba una estelada en Elche revivió durante unos días el movimiento–, pero este Once de Septiembre ha conseguido hacer salir a más gente a la calle que el año pasado: se han movilizado un total de 58.000 personas entre Barcelona, Gerona y Amposta, según las policías locales, 16.000 más que en 2025. La ANC ha cifrado la movilización en toda Cataluña en 128.000 personas. Más allá del baile de cifras, la Asamblea, y también Òmnium, han intentado insuflar optimismo al movimiento y han fijado una fecha para intentar crear un "punto de inflexión" que sirva para "un nuevo envite por la independencia": una movilización masiva el otoño del año que viene, cuando se cumplirán 10 años del 1-O. "Damos el luto por despedido", ha sentenciado el presidente de la ANC, Josep Vila.
Las entidades dirigen el mensaje a la sociedad civil, conscientes de que la desunión de los partidos independentistas se mantiene. Y mientras Aliança –a quien la ANC ha evitado referirse– continúe creciendo en las encuestas, la unidad independentista será casi un hito imposible. La prueba es que algunos de los jóvenes consultados por el ARA que han venido a la manifestación de esta Diada lo han hecho para plantar cara al partido de Sílvia Orriols. La diputada y también alcaldesa de Ripoll, sin embargo, rehúye la etiqueta de extrema derecha y, en declaraciones a TV3, se ha definido como "nacionalista catalana". De hecho, censura el cordón sanitario del resto de formaciones independentistas. Ahora bien, hace tiempo que normaliza el discurso xenófobo y hoy incluso se le ha ido de las manos: el Ayuntamiento de Ripoll ha tenido que desmarcarse de la glosa de la Diada que ha hecho Ramon Cotarelo —que también estaba en la manifestación de Barcelona cerca de la delegación de Aliança—, que ha llamado a la guerra contra el islam.
Las proclamas racistas de Aliança –que ha enviado una delegación del partido a la manifestación de Barcelona y Orriols se ha marchado escoltada por los Mossos– las censuran el resto de partidos independentistas. Los enfrentamientos en el Fossar de les Moreres del jueves, cuando centenares de personas vinculadas a la izquierda independentista intentaron boicotear el acto de Aliança –acabó con cargas policiales y detenidos–, marcaron la víspera de la Diada. El secretario general juntaire, Jordi Turull, ha pedido precisamente evitar convertir la revolución de las "sonrisas" en la del "odio". El partido de Carles Puigdemont, que es quien más fuga de voto tiene con Aliança, confía en que el regreso del expresidente y líder del partido pueda ser un punto de inflexión para el movimiento independentista. Ahora bien, ERC también ve cómo Orriols le pisa los talones y en algunos sondeos, como el de este viernes deEl Mundo, ya le arrebata la segunda posición. Por eso, Oriol Junqueras ha rechazado encaminar a Cataluña hacia un "búnker cada vez más pequeño y aislado". Precisamente, el presidente de ERC ha decidido volver a la manifestación de la ANC después de cinco años de ausentarse de ella.
El consenso catalanista
Aunque el mensaje contra Aliança de Junts y ERC vaya al unísono, lo cierto es que las estrategias siguen sin encontrarse. La prueba es el nuevo modelo de financiación, que los republicanos han pactado con los socialistas y que los juntaires de momento rechazan porque lo consideran insuficiente. Con todo, esta Diada, republicanos y juntaires también se han encontrado en las críticas al gobierno de Salvador Illa, con quien solo han compartido el frente común contra la extrema derecha. De este consenso hace tiempo que se ha salido el PP, que este viernes ha vuelto a ausentarse de todos los actos del Once de Septiembre. En el caso de Vox, ha aprovechado la Diada para anunciar que el próximo viernes Santiago Abascal hará un acto en Cataluña.
Los discursos institucionales han tenido un mensaje casi unitario contra la extrema derecha. Tanto la portavoz del Gobierno, Sílvia Paneque –también lo hizo el jueves en su mensaje institucional el presidente de la Generalitat, Salvador Illa–, como el presidente del Parlament, Josep Rull, han reivindicado Cataluña como tierra de acogida y han rechazado cualquier tipo de discurso del miedo. De hecho, este año el Gobierno ha querido aprovechar el 50º aniversario del acto del Once de Septiembre en Sant Boi de 1976 para aferrarse a aquellos valores de defensa de la democracia. A las llamadas que han hecho los dirigentes políticos e institucionales, se ha añadido también la del expresidente Jordi Pujol que, en un mensaje difundido por Catalunya Ràdio, ha vuelto a reivindicar que es catalán quien vive, trabaja en Cataluña y quiere serlo. Un mensaje que ya pronunciaba hace 23 años y que el catalanismo político sigue reivindicando ante el auge de la extrema derecha.