Fracaso de la concentración de ultraderecha en Barcelona que reivindicaba la primacía blanca y la expulsión de los inmigrantes
Unas 200 personas han participado en la contramanifestación antifascista separada de los ultras por un amplio dispositivo de los Mossos
BarcelonaSolo una cincuentena de miembros y simpatizantes del grupo ultra Save Europe Act han asistido este sábado a su convocatoria en la plaza Sant Jaume de Barcelona, una cifra que ha contrastado con los aproximadamente 200 manifestantes de la contramanifestación antifascista. De esta manera, el escenario de esta doble movilización de signo opuesto ha evidenciado desde el primer momento el pinchazo de la extrema derecha, que había escogido la capital catalana para hacer su primera parada en el Estado español con una concentración a las 19 h. Como respuesta, colectivos como la Coordinadora Antifascista de Barcelona y Som Antifeixistes habían llamado a "plantarles cara" en el mismo lugar, comenzando una hora antes, a las 18 h.
La jornada ha arrancado con una fuerte presencia policial, fruto del refuerzo del despliegue anunciado por el Govern este viernes. El dispositivo de los Mossos d'Esquadra ha dividido la plaza en dos mitades para separar los dos colectivos. Gracias a este cordón policial, formado por unas diez furgonetas y unos cuarenta agentes, no ha habido en ningún momento un enfrentamiento directo entre los antifascistas y el grupo ultra.
Durante la concentración del lado antifascista, los manifestantes han gritado proclamas contra las administraciones, combinando el catalán y el castellano. "Hemos pedido a las administraciones que impidan que se perpetre un acto de supremacismo blanco y un delito de odio en Barcelona; no es libertad de expresión", ha sentenciado David Minoves, portavoz de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme. Minoves ha enmarcado la convocatoria de Save Europe Act en "una gira de la extrema derecha para expresar mensajes de odio con total libertad" y ha recriminado a las instituciones "no ser capaces de verlo".
Al otro lado de la plaza, la cincuentena de concentrados de Save Europe Act han contado con la presencia de organizadores del movimiento como Toni Estévez, así como de Lucy White, embajadora del grupo ultra en Gran Bretaña, y del diputado de Vox en el Parlament, Alberto Tarradas. Durante el acto, los manifestantes de extrema derecha han transportado y desplegado, con ciertas dificultades, una pancarta de veinte metros de largo por veinte de ancho donde se podía leer el mensaje en inglés "La remigración salva Europa". La concentración ha sido acompañada de proclamas como "España cristiana y no musulmana", "Remigración contra la invasión" o "Deportación, en barco o en avión", y no han faltado cánticos contra el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
Aunque ante las cámaras el grupo ultra se ha mostrado satisfecho con el desarrollo de la manifestación, los mismos organizadores han reconocido a ARA que ya contaban con una baja participación: "En Barcelona ya nos lo esperábamos", han afirmado resignados, "es así". Esta tibieza en la convocatoria ha contrastado con la actitud de algunos de sus líderes. Estévez, de hecho, se ha encarado directamente contra los medios de comunicación presentes en la plaza, a los cuales ha acusado de "manipular" la información y de "hacer todo lo posible para destruir España".
La reacción de los partidos
La llegada de esta movilización ha generado un amplio rechazo institucional y político. Desde el Ayuntamiento de Barcelona, se quisieron marcar distancias con el acto advirtiendo que la manifestación "no es bienvenida" a la ciudad, especialmente después de la polémica generada por la publicación por error de la convocatoria en el portal municipal. Asimismo, formaciones como ERC y la CUP han exigido la prohibición directa: la secretaria general republicana, Elisenda Alamany, avisó este viernes al PSC que "no hay excusas" para no prohibirlo, mientras que los cupaires han acusado este sábado al ejecutivo de Salvador Illa de hacer "grandes discursos acalorados", pero permitir la concentración en las calles: "Barcelona no puede ser el escenario del odio y la extrema derecha" ha afirmado la formación.
En este contexto, el Gobierno recordó que el derecho de manifestación "no es absoluto" y advirtió que llevará a la Fiscalía cualquier incitación al odio o a la discriminación. De hecho, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado este sábado que llevará a fiscalía los mensajes racistas y xenófobos expresados durante la concentración de Save Europe Act.