Mas defiende negociar la nueva financiación para conseguir "un cambio de modelo"
El expresidente reconoce que hay "mejoras" pero dice que el sistema no puede quedar así si se quiere dejar de ser unos "mandados"
BarcelonaDiez años después de su paso junto al ultimátum de la CUP, el expresidente de la Generalitat Artur Mas todavía está en la arena pública como exjefe de gobierno. Como presidente apostó por el proceso independentista en el 2012 tras el fracaso del pacto fiscal que había abanderado y ahora, precisamente, el nuevo modelo de financiación pactado entre ERC y el gobierno español vuelve a condicionar la agenda política. El expresidente, en este sentido, este miércoles defendió negociar la propuesta para conseguir "un cambio de modelo", que no ve con el actual planteamiento. En un desayuno informativo de Nueva Economía Foro en el Palace, reconoció que el acuerdo aporta "mejoras", "como siempre que se ha pactado un nuevo modelo", pero insistió en que hay que ir más allá: "O somos responsables de nuestras finanzas o siempre seremos unos mandados", espetó ante la plana mayor de Junts, encabezada por el secretario general, encabezada por el secretario general.
La diagnosis del expresidente se solapa con un dardo en el actual pacto: "Se dijo que no podemos ser independientes, pero que para que [Pedro] Sánchez sea presidente del gobierno español y [Salvador] Isla sea presidente de la Generalitat íbamos hacia un cambio de modelo [...] . modelo". En este sentido, pidió movilizar "las fuerzas vivas" del país, porque "en algún momento la Generalitat debe ser la autoridad fiscal plena". El objetivo es remar por ese cambio para rectificar el hecho de que "hay cosas que no salen" ya "en el primer momento de la fotografía".
Así, Mas defiende un "planteamiento de país", que "se entienda que este país quiere otra cosa". Y concretó múltiples aspectos: "Blindar la ordinalidad", que el modelo "no se pueda estropear independientemente del gobierno" que haya y que se incorpore "el coste de la vida" como variable importante a tener en cuenta. "Imaginemos que se aceptan estas mejoras respecto al sistema de dinero: yo puedo defenderlo, hay más dinero. Si estamos pactando un modelo de financiación, ¿aparte del tema del dinero no debemos resolver el tema de los poderes, la capacidad de gestión de un país de su hacienda pública?" Y ha remachado: "La llave de la caja". ¿Cuál es su mensaje de esperanza? "No debemos dar la negociación por terminada", sostuvo.
Pero esta presión para conseguir con la negociación "el autogobierno entero", y tener el control respecto a los ingresos, no significa ir hacia el concierto económico stricto sensu, a su juicio. "Es cierto que llegar a un concierto económico para Catalunya es una operación de grandísima complejidad, casi tan difícil como el referendo por la independencia", concluyó. Pero ha reivindicado la autoridad fiscal plena, aunque pueda estar en coordinación con el Estado. Un mensaje que difiere de la enmienda a la totalidad anunciada por la cúpula de Junts, partido del que no tiene carnet si bien está cercano. La formación, de hecho, se ha ratificado este mismo miércoles en la enmienda a la totalidad: "No hay ningún cambio", ha dicho la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales. Además, alabó la "llamada que ha hecho el presidente Mas a favor del concierto económico", según apuntó, y le dio "apoyo" –el exjefe de gobierno apuntó que es deseable el concierto, pero reclamó cerrar filas para forzar un "cambio de modelo" respecto a lo pactado.
El país de Rajoy
Mas ha hecho autocrítica admitiendo que el resultado del Proceso que él inició no ha "salido" tal y como se quería en términos independentistas y que ni siquiera se conserva la mayoría en el Parlament. Ahora bien, defendió haber puesto en marcha el horizonte independentista en 2012 a favor del "derecho a decidir", un terreno que cree que "ha merecido la pena" recorrer con una consulta y un referéndum. Pese a que entonces consideraba que Catalunya no tenía recorrido dentro del Estado y era necesaria la soberanía plena, ahora defiende "adaptarse a la situación nueva", "el esquema de la autonomía y el autogobierno", pero "preparar" un recorrido nacional ambicioso de nuevo.
Del pacto fiscal, precisamente, recuerda cómo el entonces presidente español, Mariano Rajoy, le dijo que no podía traspasar "lo único que funciona bien en España". Y eso que Mas le proponía "una salida" política para cerrar la crisis del Estatut, que "tampoco pedía el traspaso de la Agencia Tributaria" por completo, sino trabajar "para que la Generalitat sea responsable de lo que recauda".
El Ayuntamiento de Barcelona
"Tuve un ofrecimiento serio formal para encabezar una candidatura electoral y dije que no". Con esta rotundidad se ha expresado Mas haciendo referencia sin decirlo a la oferta de Junts por ser el alcaldable por Barcelona. Sin embargo, no ha cerrado la puerta para el futuro, con una ambigüedad calculada.
"Echo de menos que el país salga de un punto de adormecimiento y haya vitalidad política", ha dicho unos minutos después. Pero ha insistido en que es necesaria implicación de todos para "elevar este país". "Yo también tengo ganas de hacerlo, pero no dando codazos ni entrando en batallas partidistas", ha añadido. Y aún lo ha remachado con una fórmula más enigmática: "Tiene que haber ganas para que las cosas se enderecen en Catalunya. Cuando esto ocurra yo estaré para ayudar". Es conocida la voluntad de Mas de que su espacio afín, Junts, encare los retos actuales y encarne el pragmatismo de la era de Convergència, un escollo todavía no resuelto.
La plana mayor juntera en pleno ha estado presente en el acto: estaban el secretario general, Jordi Turull; el portavoz, Josep Rius; el vicepresidente Antoni Castellà; la líder en Madrid, Miriam Nogueras; el presidente del Parlament, Josep Rull; el exalcalde de Barcelona Xavier Trias; la expresidenta del Parlament Anna Erra; además de diputados y concejales diversos, junto a exconsejeros como Jaume Giró y Ramon Tremosa y el ex secretario general juntario y expresidente del ANC, Jordi Sànchez. También ha estado el presidente de Òmnium, Xavier Antich, y la síndica de agravios, Teresa Giménez-Salinas.