Financiación autonómica

Montero dibuja una financiación con mayores recursos y peso de las comunidades en IRPF e IVA

La ministra de Hacienda aspira a que el modelo llegue al Congreso antes del verano y entre en vigor en el 2027

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en rueda de prensa este viernes.
09/01/2026
7 min

MadridMás recursos y mayor participación de las comunidades autónomas en impuestos clave como el IRPF o el IVA. Son dos de las principales patas sobre las que se sustenta la propuesta de modelo de financiación de las comunidades autónomas de régimen común (forman parte todas las comunidades menos las forales, País Vasco y Navarra) que este viernes ha presentado la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

El planteamiento supone la actualización del sistema actual y llega después de un acuerdo con ERC, y de paso con la Generalitat –a cambio de investir a Salvador Illa president, con los republicanos se pactó sacar adelante un nuevo modelo que tuviera en cuenta la "singularidad" de Catalunya–. La propuesta aspira a dejar atrás el actual modelo diseñado en 2009 y pendiente de actualizarse desde 2014.

Montero ha reconocido que se trata de uno de los retos "más complejos" de la legislatura y de buenas a primeras ha pedido no caer en el "discurso del favoritismo territorial", en una clara Hacienda siempre ha hecho manos y mangas para que a pesar de la negociación con ERC, donde se muestran satisfechos con el resultado, no se leyera la propuesta como modelo hecho a medida para el Principado. "No existe un modelo para una comunidad autónoma", aseveró la titular de Hacienda.

Ahora bien, las palabras de Montero no han servido porque al PP, que gobierna en la mayoría de comunidades, pero también dentro del PSOE, con el presidente manchego Emiliano García Page al frente, rechacen de entrada el planteamiento, aunque no conocen la letra pequeña –los territorios tendrán el detalle en un Consejo de Política ministerio se da dos meses para escribir un documento final–.

El gobierno español necesita como mínimo el visto bueno de los partidos del bloque de investidura para que cuando el nuevo modelo llegue al Congreso, algo que Hacienda prevé que ocurra antes del verano, prospere. Sin embargo, algunos de estos partidos tampoco se han mostrado favorables, empezando por Junts. De momento, éstos son los detalles de un nuevo sistema que se plantea para cinco años y que entraría en vigor en 2027.

¿Cómo se calculará la financiación?

El sistema de financiación autonómica busca garantizar que las comunidades reciban los recursos en función de las necesidades de gasto social y que los servicios básicos estén garantizados en igualdad de condiciones. Hablamos de sanidad, dependencia o educación.

La propuesta de nuevo sistema mantiene realizar un cálculo de estas necesidades de financiación a través de la población ajustada, un concepto que nace de la ponderación entre la población real y diferentes variables. La ponderación de cada criterio (todos ellos suman el 100%) es decisiva para saber cuánto debe recibir cada autonomía.

Població ajustada del model de finançament

Con el nuevo modelo, los criterios sufren variaciones: la población atendiendo al padrón supondrá el 30%; la población protegida equivalente pesará un 38% y se dividirá en 20 grupos de edad y no 7 grupos como hasta ahora. El criterio educativo se dividirá en dos: habitantes hasta 17 años y habitantes entre 18 y 24 años (en este caso, se tendrá en cuenta por primera vez el peso de los alumnos universitarios desplazados, beneficiando a territorios como Cataluña o Madrid). Los demás criterios son servicios sociales (aquí se desglosa por primera vez la población mayor de 65 años, lo que beneficia a los territorios más envejecidos, ya los parados sin prestación); superficie; dispersión; insularidad y costes fijos, un elemento que se introduce por primera vez para impulsar a las comunidades más pequeñas.

Algunos académicos habían planteado que teniendo en cuenta las nuevas realidades sociales, sobre todo en territorios como Cataluña, el cálculo de población ajustada debería incluir elementos como el coste de vida (los precios), la inmigración o el turismo, cuestiones que no entran. "Estoy convencida de que cada comunidad querría que ciertos criterios pesaran más", asumió Montero. Por ejemplo, las necesidades de financiación de territorios como Cataluña o Andalucía, con mayor densidad de población, no son las mismas que las de Galicia o Asturias, con mayor población envejecida y zonas dispersas.

¿De dónde saldrán los recursos?

La financiación autonómica se nutre de los ingresos de las comunidades autónomas y el Estado por la recaudación directa o indirecta de impuestos. Con el nuevo modelo, esta cesta cambiaría. De entrada, las comunidades tendrían mayor capacidad tributaria sobre el IRPF o el IVA, lo que significa que se quedarán una mayor parte de esta tarta.

El cistell d’impostos que s’envia a les comunitats

Asumen el 55% del IRPF (ahora tenían el 50%) y el 56,4% del IVA (también tenían el 50%). Por el contrario, se mantiene el 58% de los impuestos especiales (alcohol, gasolina o tabaco). A ello se suma el 100% de la capacidad sobre impuestos como los de sucesiones, transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, algo que ya tenían ahora. Sin embargo, a la lista se añaden el impuesto sobre el patrimonio, el impuesto sobre los depósitos bancarios, el impuesto sobre el juego y el impuesto por los depósitos de residuos. Todas estas figuras pasarán a nutrir la cesta de la financiación autonómica, algo que hasta ahora no ocurría (eran recursos que se quedaban en manos de cada comunidad). El ministerio de Hacienda calcula que los cambios supondrán otros 16.000 millones para el sistema autonómico.

¿Cómo se distribuyen?

El gran quebradero de cabeza llega cuando toca distribuir el dinero que va a parar al bote común. Hasta ahora, operaban distintos fondos que hacían casi ininteligible el modelo. Ahora, el ministerio lo simplifica a través de mecanismos de nivelación horizontal y vertical.

Ambos tipos de nivelación
  • Nivelación horizontal

    Las comunidades que más recursos generan pondrán en el fondo de solidaridad interterritorial el 75% de los recursos que superen la media del conjunto de las autonomías

  • Nivelación vertical

    El Estado aportará más recursos a las autonomías más alejadas de la comunidad que más recursos genera (Madrid) para que la distancia sea, como máximo, de 2/3

El mecanismo horizontal determinará lo que cada comunidad debe aportar al resto de territorios, y recibir después. Aquí entra en juego la llamada "solidaridad interterritorial": no cambiará el hecho de que las comunidades con mayor músculo acaben siendo aportadoras limpias. Con el nuevo modelo cada comunidad deberá alcanzar el 75% de la media de recursos por habitante ajustado del conjunto de territorios. Para el ministerio la clave está en acabar con las diferencias actuales cuando se observa la financiación per cápita entre comunidades.

¿Y cuál es el papel del Estado?

Luego entrará en juego el Estado a través de una nivelación vertical. Esta nivelación quiere reducir aún más la diferencia de recursos por habitante entre comunidades e implicará aportar el 5% del rendimiento del IRPF que ingresa el Estado (si nos fijamos en la recaudación hasta noviembre de 2025, con los últimos datos disponibles, supone unos 5.000 millones de euros) a más de una transferencia adicional. La clave de esta aportación (en total son unos 19.000 millones de euros en el primer año de puesta en marcha del modelo, lejos de los 13.000 millones liquidados en el 2023) es ayudar a reducir la distancia de los territorios (hasta dos tercios) respecto a la comunidad con mayor músculo, que es Madrid.

¿Cómo queda la ordinalidad?

Una de las quejas de ERC era que Catalunya recibía muchos menos recursos que su potencial recaudatorio. A modo de ejemplo, en 2021 fue la tercera comunidad que más aportó por habitante (3.153 euros por persona), pero la sexta en recibir menos recursos por habitante (2.848 euros). Que no se desvirtúe esa escala supone cumplir con el principio de ordinalidad. En el caso catalán, con el nuevo modelo se logra mantener este principio, según ha confirmado Montero. Sin embargo, esto no significa que deje de ser aportadora limpia al sistema.

Ahora bien, no ocurrirá lo mismo en todos los territorios. Aunque no se tiene todavía una foto final, Madrid, por ejemplo, es primera comunidad en aportar, pero con el nuevo modelo quedará como segunda comunidad en recibir. En cambio, comunidades con menor músculo subirán posiciones cuando con la nivelación de recursos. Hacienda no quiere poner el foco en la ordinalidad –no se blindará por ley–, sino en que los recursos que se reciban garanticen cubrir en igualdad de condiciones los servicios básicos y que no se genere infrafinanciación, cuestión estrechamente vinculada a la deuda que han acumulado algunos territorios. Hay que tener en cuenta que actualmente la diferencia entre la peor comunidad financiada y la mejor (Murcia y Cantabria) hay una brecha de 1.500 euros per cápita, lo que Montero quiere reducir a la mitad con todas las correcciones.

Ajustes secundarios

Pero para cerrar por completo el modelo, se han introducido unos ajustes secundarios. Algunos son opcionales, mientras que otros sólo afectan a comunidades autónomas concretas. Por ejemplo, para garantizar que ningún territorio reciba menos recursos que los que recibe con el modelo actual se plantea un elemento de cierre bautizado como statu quo y que básicamente es una transferencia de 400 millones de euros del Estado para garantizar este principio (así se contempla para el primer año de funcionamiento del modelo). Afectará a Cantabria y Extremadura, dos de los territorios mejor financiados, pero que con el nuevo modelo perderían recursos.

Otros ajustes
  • Voluntariamente, las comunidades autónomas pueden recaudar directamente el 5% del IVA de las pymes

  • Fondo climático: 1.000 millones (2/3 para las autonomías mediterráneas)

  • 'Statu quo': compensación para que ninguna autonomía pierda recursos respecto al modelo actual

Asimismo, las comunidades que lo deseen podrán solicitar recibir una parte de la recaudación del IVA que generan las pymes con domicilio fiscal en el territorio, lo que beneficia especialmente a Catalunya que es la comunidad con un mayor número de pequeñas y medianas empresas.

También se crea un fondo climático dotado con 1.000 millones de euros que se repartirán según el criterio de población ajustada entre las comunidades del Mediterráneo, las más expuestas al cambio climático. Un tercio de los recursos lo recibirán ellas, y el resto se repartirá entre otros territorios.

Otro cambio es que los territorios que lo deseen tendrán acceso a los recursos en tiempo real, ya que se cambia el modelo de anticipos o entregas a cuenta y liquidación, que ahora implica un retraso en el cobro. No sólo se busca agilizar el pago, sino que también se plantea un "sistema de caja compartida" donde los ingresos lleguen de forma simultánea a la administración central y autonómica.

¿Dónde quedan las singularidades?

Solo teniendo en cuenta la aportación del Estado, el nuevo modelo supone 20.975 millones de euros adicionales que se repartirían con su puesta en marcha en 2027 (es una estimación). Cataluña recibiría 4.700 millones, mientras que la comunidad que sale más beneficiada después de Andalucía (4.846 millones). La tercera mejor parada es la Comunidad Valenciana (3.669 millones) y después Madrid (2.555 millones). Hay que tener en cuenta que el modelo se basa en unas previsiones de bonanza económica en las que la recaudación está por las nubes. "El 70% de los 21.000 millones acuden a comunidades gobernadas por el PP. Tendrá que explicar por qué no quiere", ha reiterado Montero.

Pero a todos estos recursos se sumarían, en el caso catalán, los recursos para cubrir la financiación de las competencias no homogéneas, como los Mossos d'Esquadra, que la Generalitat y el Estado tendrán que negociar más adelante bilateralmente. Son las "singularidades" que ha defendido el gobierno catalán, pero también ERC. Por último, una carpeta que continuará bloqueada es el avance en materia de gestión tributaria, en particular en lo que respecta al IRPF, por parte de las comunidades autónomas.

Increment dels recursos a les comunitats autònomes
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