Juntos presentará una enmienda a la totalidad a la financiación pactada y exige el concierto
El partido de Carles Puigdemont cierra la puerta a modificaciones del régimen común como la planteada por el acuerdo de ERC
BarcelonaConcierto económico o concierto económico. Éste es el posicionamiento de Junts ante el pacto de la financiación autonómica entre ERC y el gobierno español, que ha provocado el rechazo frontal del partido de Carles Puigdemont. Pese a la presión de los republicanos, socialistas, comunes y ejecutivos catalán y español, los junteros han decidido que presentarán una enmienda a la totalidad a la propuesta acordada cuando llegue al Congreso, e incorporarán un texto alternativo para "transitar hacia el concierto económico". Lo ha anunciado esta mañana la líder juntera en la cámara baja estatal, Miriam Nogueras, y lo ha confirmado a mediodía en una rueda de prensa el vicepresidente de la formación y hombre fuerte en la carpeta de la financiación, Antoni Castellà. Ésta es la vía que recorrerá la formación ante la dicotomía entre validar una mejora del sistema con 4.700 millones de euros adicionales para Catalunya –con varias singularidades generalizables que se han incorporado– o bien perder los recursos prometidos y continuar con el sistema caducado desde 2014. También ha expresado su rechazo al pacto el nacionalismo gallego " ni siquiera "un punto de partida", mientras que los valencianistas de Compromís sí han apoyado.
La propuesta de modelo de financiación presentada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no ha sido del agrado de los junteros: "La letra pequeña confirma que Catalunya sigue en el régimen del café para todos, no hay ninguna singularidad para Catalunya, no está garantizada en el texto la ordinalidad y no habrá ni un euro más para reducir el déficit fiscal", ha dicho Castellà en rueda de prensa.
La fórmula que plantea la formación es una enmienda de regreso que haría "compatible" "coger a la Lofca y en un adicional establecer". Así, Junts se ha dirigido a ERC para "aprovechar el momento histórico" y cerrar filas en la cámara baja española para conseguir el compromiso de concierto económico que vendió a la militancia del partido: "¿Por qué renunciamos al concierto económico? ¿Por qué renunciamos a 22.000 millones? ¿Por qué ahora que tenemos la clave política renunciamos a esto?", se ha preguntado Castellano, descargando la presión que los de Oriol Junqueras han depositado en los de Puigdemont. Esto supondría dar marcha atrás de todo lo que los republicanos han sellado en el pacto y han defendido como un gran avance.
Castellà ha apuntado que se han cumplido las previsiones avanzadas este jueves y que, con el pacto suscrito por ERC, "no hay financiación singular para Catalunya", sino que sólo "se plantea una actualización del actual modelo autonómico" que tiene la última aprobación de 2009, que el incremento de recursos para el Principado proviene "básicamente del actual" dinero en la caja en el mismo modelo que tenemos hasta ahora". Por eso, ha concluido que "perpetúa el déficit fiscal" de 22.000 millones de euros cifrados en el último cálculo de la Generalitat.
Además, criticó el hecho de que Catalunya continúe en la Lofca, en el régimen común y siendo "una comunidad más", al tiempo que el dinero se reparte "con la misma filosofía que había hasta ahora", siguiendo el criterio de la población ajustada. Un elemento que sostiene que eterniza el déficit fiscal porque "rectifica" a la población real incorporando al cálculo una retahíla de parámetros que desvían la financiación per cápita. Por ello, también criticó que la ordinalidad no conste en el modelo, sino en el cálculo de este año para Cataluña, teniendo en cuenta la población ajustada, porque en población real Cataluña es la tercera a aportar y la novena a recibir, no la tercera. En este sentido, ha lamentado que no se haya incorporado la variable del coste de la vida en Catalunya, que es "mucho más elevado" que la media estatal, y que se haya hecho el modelo sin haberse publicado las balanzas fiscales -uno de los elementos del acuerdo entre el PSOE y Junts que no se ha cumplido-, que permiten saber los recursos que Catalunya destina a sufragar gastos.
Ahora bien, Junts también ha cargado contra la elisión de "la capacidad normativa" y por el hecho de que se mencione que el nuevo modelo es "más solidario". Según Castellano, "la solidaridad debe poder decidirla el gobierno de la Generalitat", espejándose también exclusivamente en el modelo vasco de pago al Estado por los servicios que le presta. Una vía muy alejada del modelo planteado. En medio de este debate, algunas voces del mundo municipal de Junts, de espíritu más pragmático, reclaman aprobar la propuesta actual porque no hacerlo sería "difícil de explicar", tal y como ha dicho el presidente comarcal de Junts en el Maresme, Carles Bosch, en declaraciones al ACN. Mientras Bosch ha priorizado no "renunciar" a los 4.700 millones adicionales, Castellà ha respondido a esta crítica interna sin valorarla: "Respeto todas las opiniones de los militantes de Junts", remachó.