Las siete vidas de Alejandro Fernández

El líder del PP repetirá como candidato al Parlamento pese a las reticencias de Génova

BarcelonaCuando en noviembre de 2018 Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) asumió la presidencia del PP después de meses de esperar su momento, el PP hacía un año que se había hundido en el último puesto del Parlament. El partido atravesaba entonces su peor crisis, totalmente eclipsado por Ciutadans. Tres años más tarde, el líder popular se presentó por primera vez como candidato al Parlament y, lejos de recuperar el terreno perdido por su predecesor, Xavier García Albiol, retrocedió aún más y perdió un escaño. Los principales cuadros del partido le habían sentenciado y ya le buscaban relevo para el congreso que el partido debía celebrar en otoño del 2022 –y que, casi dos años después, sigue aplazado–. Desde entonces, el líder del PP catalán se ha convertido en un auténtico superviviente: ha driblado a Alberto Núñez Feijóo y ahora será el cabeza de cartel de una candidatura que, si las encuestas no fallan, triplicará resultados y le dará una nueva oportunidad al frente de la formación. Son las siete vidas de Alejandro Fernández.

En el partido nadie discute la capacidad oratoria del líder popular ni tampoco que pueda ser uno de los mejores candidatos a presentar en estos comicios. Ahora bien, Fernández no es el perfil gestor que tenga mano izquierda a la hora de cohesionar una organización política –tras el batacazo del 2021, Génova impulsó una reestructuración del partido para reflotarlo orgánicamente–. Ésta es una de las críticas que más le han hecho varios cuadros del partido, pero el PP no ha sido capaz de encontrarle relevo, sino que ha ido aplazando esta cuestión hasta el punto de que el adelanto electoral les ha acabado pasando por encima y los ha dejado sin margen para impulsar a un sustituto.

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El ya candidato popular el 12-M ha dedicado toda su vida a la política y al Partido Popular. Empezó en las Nuevas Generaciones (NG), donde fue presidente local y provincial de Tarragona, y también de Cataluña, y siguió como concejal de su Tarragona natal. En el consistorio tarraconense se pasó trece años (2003-2016), una etapa que compaginó con cuatro años de diputado en el Congreso (2011-2015). El pasado verano su nombre volvió a estar en las quinielas para encabezar la lista del PP en las elecciones del 23-J. De hecho, el partido se lo propuso explícitamente, una forma de enseñarle la puerta de salida de la presidencia del PP en Catalunya. Él declinó la oferta.

En el Parlament, es diputado desde el 2015, donde ha dejado para la memoria de la cámara frases como la que espetó al expresidente Quim Torra: "Usted y yo somos un par de españoles". O cuando le dijo a Carles Puigdemont el 27 de octubre del 2017 que se había convertido "durante unas horas" en "facha" al dudar si llevar la DUI al Parlament. O aún un episodio más reciente, cuando acusó al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de haberse dejado influir por el "no a todo" y el "perroflautismo contemplativo" de la CUP. Una intervención que recibió elogios de miembros del PDECat. Precisamente, a este espacio es a quien el PP quiere atraer desde que ha empezado el Proceso.

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De Casado a Feijóo

Alejandro Fernández llegó a la presidencia del partido gracias al aval de Pablo Casado, con quien mantenía amistad antes de la batalla que el ex líder popular entregó con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Fernández, como el resto de varones territoriales, sin embargo, también acabó dando la espalda a Casado. Al presidente del PP en Catalunya no le gusta la vida orgánica y, en los últimos meses, ha evidenciado poca disciplina cuando no tuvo miramientos a la hora de cuestionar al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, por flirtear con Junts para explorar el su apoyo a una investidura que nacía quiebra. La relación con el dirigente gallego, desde entonces, ha quedado tocada. La campaña del 12-M dejará este episodio en un segundo plano y será después de los comicios cuando Feijóo decidirá si alarga aún más la nueva vida de Alejandro Fernández.