Elecciones en Madrid
Política 24/04/2021

La izquierda levanta un muro contra Vox para ganar la batalla de Madrid

Iglesias arrastra a PSOE y Más Madrid a plantar a Monasterio en el debate de la Cadena SER

4 min
El candidato de Unidas Podemos el 4-M, Pablo Iglesias, interviniendo en un acto al distrito madrileño de Villaverde

MadridIntentar movilizar al votante es una constante de cualquier campaña electoral, pero en la Comunidad de Madrid con más motivo la izquierda se marcó como objetivo desde el principio despertar a su electorado para echar a Isabel Díaz Ayuso de la Puerta del Sol. En un territorio en el que tradicionalmente la derecha ha acudido en masa a votar al PP y la izquierda se ha envuelto en peleas internas que han desmotivado a sus simpatizantes, la cita del 4-M obligaba a una tregua entre PSOE, Más Madrid y Podemos. Cada partido hizo su campaña hasta ayer, cuando las amenazas con balas a Pablo Iglesias provocaron un frente de unidad contra Vox, reticente a condenar sin paliativos los hechos.

La eclosión se vivió en el debate electoral organizado por la Cadena SER: el líder de Podemos advirtió que si la candidata de la extrema derecha, Rocío Monasterio, no se retractaba de haber puesto en entredicho la veracidad de las amenazas, abandonaría. Y así fue. Al cabo de un rato, después de que Monasterio mantuviera todo el rato una actitud provocadora, Ángel Gabilondo (PSOE) y Mónica García (Más Madrid) también se levantaron de la silla. Fin del debate conducido por Àngels Barceló, que prefirió continuarlo en lugar de expulsar a Monasterio para que Iglesias se quedara, y cancelados los que estaban previstos en La Sexta y TVE la próxima semana.

En todo ello quedó en un segundo plano la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, que ya había anunciado que solo participaría en el debate organizado por Telemadrid que tuvo lugar miércoles. “Sin duda, condeno cualquier amenaza, como he hecho siempre”, tuiteó, si bien la reacción del PP no fue unánime. La cuenta oficial del PP de Madrid publicó primero un tuit que decía “Iglesias, cierra al salir”, pero fue borrado enseguida. El presidente del partido, Pablo Casado, explicitó una “condena sin matices” y el deseo que se castigue con la “máxima severidad” a los autores de las amenazas, mientras que el portavoz popular y alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, reprochó a Iglesias “hipocresía” por haberse ido del debate después de que Vox hiciera “el mismo que él” al no condenar con la misma rotundidad todos los casos de violencia, y puso de ejemplo el lanzamiento de piedras a policías en el acto de Vox de Vallecas de hace unas semanas.

Punto de inflexión

"Al fascismo no se le discute, se le combate" es una de las proclamas que el activismo antifascista tiene grabado pero que no se había nunca traducido en acciones en el terreno institucional. La presencia de Vox en las instituciones y en los debates electorales se ha normalizado, tal como pasó en Catalunya en el 14-F –excepto en SER Catalunya, donde no se invitó a Ignacio Garriga–. Lo sabe bien Pedro Sánchez, que durante la campaña de las elecciones generales del 28 de abril de 2019 –las primeras en las que la ultraderecha obtuvo representación– condicionó su presencia en el debate de candidatos al hecho que también participara el candidato de Vox, Santiago Abascal.

Habrá que ver cuál es el recorrido del cordón sanitario a Vox, pero como mínimo de cara a la campaña del 4-M se ha marcado un punto de inflexión. Antes de llegar al ecuador –quedan todavía diez días para los comicios–, Iglesias consiguió ayer arrastrar a PSOE y Más Madrid hacia el frame de fascismo o democracia. El candidato de Unidas Podemos ha planteado esta dicotomía desde el inicio y la respuesta que recibía de Gabilondo era que no quería gobernar con "extremistas". El panorama se ha girado como un calcetín y ayer el candidato socialista acusó a Vox de hacer “apología permanente de valores no democráticos”.

Gabilondo ya anunció jueves su alejamiento de Cs, en un cambio de estrategia alimentado desde Ferraz y la Moncloa luego que se constató que solo el PP capitaliza la derrota de la formación naranja que auguran las encuestas. En tierra de nadie, ayer Edmundo Bal reflejó exactamente la posición de Cs en estos comicios y se quedó solo reclamando que continuara el debate en la Cadena SER, del mismo modo que miércoles en Telemadrid ya reivindicó que no se sitúa ni en un lado ni en el otro de la Guerra Civil.

Las urnas dirán si la polarización de Madrid ya no deja espacio para la indefinición de Cs, y si Vox saca rédito de su estrategia de provocar hasta el límite. El partido de extrema derecha acabó de envolver la jornada anunciando que se quiere personar como acusación popular en una eventual investigación de la carta a Iglesias, que presentó una denuncia en comisaría por una “grave amenaza” que incluye “material de guerra”. Ayer el entorno mediático de la izquierda reabrió el debate sobre la ilegalización de Vox, citando la ley de partidos, que lo prevé cuando se “legitime la violencia”.

De momento, el objetivo de la izquierda es impedir que Ayuso mantenga el poder y el barómetro del CIS de jueves mantiene el partido abierto. El episodio de ayer sirvió para collar a la presidenta en funciones, que solo tiene opciones de gobernar si pacta con la formación ultra, y llamar nuevamente al votante progresista para que en el 4-M vaya a las urnas.

El humilde barrio de Villaverde abriga a Iglesias

Iglesias, protagonista de este golpe de efecto de la campaña, ha acabado la jornada celebrando un mitin en Plaza Mayor del distrito de Villaverde, el tercero con menos renta per cápita de la capital española. El líder de Podemos ha revivido un acto de barrio como los de los inicios de la formación, con los vecinos de pie dándole la bienvenida al grito de "¡Sí se puede!" y despidiéndolo haciéndole un pasillo y pidiéndole fotografías. Una de las personas que se le ha acercado es Asunción, incansable activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca amenazada de ser desahuciada. Iglesias lo aprovechó para hacer hincapié en la protección de los servicios públicos y afirmando, contra Díaz Ayuso, que la libertad es que una familia "que no tiene nada tenga acceso a la sanidad y la educación con igualdad de oportunidades".

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