España rechaza prestar ayuda a los EUA por la guerra contra Irán: no usará las bases de Rota y Morón
El ejército norteamericano retira 15 aviones cisterna del territorio español tras la decisión del gobierno de Sánchez
MadridPedro Sánchez se ha propuesto ser la antítesis de Donald Trump, también en el caso del ataque de Estados Unidos a Irán. Aunque la Moncloa rechaza de plano el régimen iraní, se sitúa también a la misma distancia respecto a la ofensiva iniciada por los norteamericanos en Oriente Medio, ya que considera que no se puede avalar que la administración Trump se salte el derecho internacional. Una posición que dista del criterio del conjunto de la Unión Europea, más tibio, y sobre todo de Alemania, el Reino Unido y Francia,, que se han alineado directamente con los norteamericanos en contra de Irán. Este lunes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha querido ser tajante y ha rechazado cualquier apoyo militar a Estados Unidos: "No se usan ni se usarán las bases norteamericanas de Rota y Morón de la Frontera para nada que no tenga encaje en la Carta de las Naciones Unidas", ha dicho en Telecinco.
Se ha reafirmado también la ministra de Defensa, Margarita Robles. El convenio de cooperación entre los dos países exige la autorización de España para que Estados Unidos pueda operar en las bases andaluzas cuando se trata de operaciones que trascienden el pacto firmado por ambos estados. La titular de Defensa ha argumentado que rechazan cualquier operativa en el conflicto actual porque consideran fuera del amparo del derecho internacional el ataque de Estados Unidos a Irán. Después de este rechazo, Robles ha confirmado que los norteamericanos han retirado hasta 15 aviones cisterna de las bases: "El ejército de Estados Unidos decide lo que hace con sus aviones cisterna, que no han realizado ni realizarán ninguna actuación de mantenimiento ni apoyo. Probablemente por eso han tomado la decisión de irse a otras bases". "No estamos en un régimen como el que hay en Teherán, pero la fórmula no puede ser nunca el ejercicio de la violencia, sea cual sea la persona sobre la que se ejerce la violencia", ha añadido Robles, que ha asegurado que está en contacto permanente con los militares españoles desplegados en misiones en Irak, Turquía y Líbano.
El PP no ha desaprovechado el tono discordante de Sánchez con las potencias europeas para hurgar en la herida. "España tiene que estar sin matices al lado de las democracias liberales –ha replicado la vicesecretaria de sanidad y política social del PP, Carmen Fúnez–. Algo falla cuando los enemigos de la libertad aplauden al gobierno de Pedro Sánchez". En este sentido, se ha reafirmado en el posicionamiento del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y de diversos dirigentes en X: "Maduro, Bildu, Hamás, hutíes, talibanes y ahora los ayatolás", ha tuiteado la portavoz adjunta en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. "¿Esto es estar al lado correcto de la historia?", también ha replicado el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, con quien España ya protagonizó choques en plena guerra de Gaza.
Albares se ha mostrado contundente ante los que le acusan de alinearse con Irán: "Nosotros queremos democracia, libertad y derechos fundamentales para los iraníes, pero quiero ser muy claro: esta operación militar no va de democracia en Irán, va de otras cosas", ha declarado el ministro. La posición de España pasa por la "moderación" y por intentar una "desescalada", ya que el gobierno español interpreta que una extensión de conflicto bélico en la región puede comportar consecuencias "que nadie puede prever".
¿España está sola?
No es el primer episodio en que Sánchez marca perfil propio en un conflicto internacional. De hecho, desde la guerra de Gaza, que el presidente español ha utilizado esta postura para situarse en el tablero europeo, en un intento de intentar incidir en el posicionamiento de la UE, y también posicionarse en política interior para movilizar la izquierda. Ya fue muy contundente en contra de la administración Trump en relación con Venezuela y Groenlandia, y también es punta de lanza en el reconocimiento del estado palestino. Ahora bien, en el caso de Irán es probablemente el golpe en que ha salido más del guion de los socios europeos, teniendo en cuenta que las principales potencias, Alemania y Francia, se han mostrado dispuestas a implicarse directamente en el conflicto.
En este sentido, el director del CIDOB, Pol Morillas, considera que España está en una posición "complicada": "Los socios de la UE han mostrado la predisposición a apoyar la intervención para defender los intereses de la región. [...] Mantener esta posición nacional significa ir en contra de la posición que están adoptando los principales países europeos". Y en este punto pone énfasis sobre todo en lo que pase en Chipre, en que el Reino Unido ha interceptado drones iraníes: "Esto puede ser un hecho que haga alterar la posición española". España, de hecho, ya ha convocado al embajador iraní en España, Reza Zabib, para trasladarle la "condena" que hacen de estos hechos, también de los ataques contra los países del Golfo. Sánchez ha expresado el apoyo a Chipre de forma contundente en X: "Todo nuestro apoyo y solidaridad".
Morillas avisa que para España es importante el precedente de Irak en 2003, cuando José María Aznar con la coalición de voluntarios salió del consenso europeo –Francia y Alemania se oponían–, y al mismo tiempo añade que Sánchez no solo está mirando a Europa sino más allá: "Si se amplía la foto, España está más alineada con el consenso internacional" en contra de la intervención ilegal contra Irán, remarca.
Sobre cómo puede afectar este posicionamiento a España, el catedrático emérito de historia contemporánea Antoni Segura –también expresidente del CIDOB–, opina que, a pesar de todo, no le afectará excesivamente dentro de la Unión Europea. "Considero correcto el posicionamiento", dice. Remarca la "desunión" que actualmente reina dentro del club comunitario en cuestiones clave y añade que, aunque las potencias con más peso se han alineado con Trump, España tampoco está sola: comparte posiciones similares con Dinamarca, Eslovenia o, ya fuera de la UE, con Noruega. A su parecer, estamos ante un conflicto de consecuencias muy inciertas para Europa y Asia –parte del petróleo que importan pasa por el estrecho de Ormuz controlado por Irán– y ve "la obsesión" de Trump por China detrás de la operación. Recuerda que el "80%" de la exportación iraní va al gigante asiático: "Después de Venezuela, es un golpe duro" para Pekín.