El tradicional chocolate con churros que Jordi Pujol había institucionalizado durante su mandato ha vuelto al Palau de la Generalitat. Salvador Illa ha querido que su segundo Sant Jordi como president de la Generalitat recuperara un desayuno que se dejó de hacer en 2011. Ha sido después de su mensaje institucional (donde ha hecho una defensa del catalán) y de participar en la misa de Sant Jordi que ha oficiado el arzobispo Joan Josep Omella, y donde, aparte de Illa, también han asistido los consellers Albert Dalmau, Núria Parlon, Sílvia Paneque, Jaume Duch, Núria Montserrat, Berni Álvarez y Miquel Sàmper. Illa ha ejercido de anfitrión en un acto donde no han faltado representantes institucionales y de la mayoría del arco parlamentario catalán. Estaban también, por ejemplo, los expresidentes de la Generalitat José Montilla y Artur Mas.El desayuno ha transcurrido con escenas bastante distendidas como la que han protagonizado la consellera de Economía, Alícia Romero, y el adjunto a la presidencia de Junts, Albert Batet. Ambos comentaban el momento político actual ante diversos periodistas con dardos incluidos. Romero le ha reprochado a Batet el rol de Junts en el Parlament –"Tenéis que recuperar el juicio"-, le ha recetado–, cuando ha llegado poco después la portavoz de ERC en el Parlament, Ester Capella, que le ha preguntado a Batet si avalarán el consorcio de inversiones en Madrid. De hecho, aquí Romero y Capella han hecho frente común. La conversación también ha derivado al "Dragon Khan" de los gobiernos que compartieron Junts y ERC, hasta que Illa se ha incorporado a la conversación y la ha dado por terminada. "Muy buena, la chocolata", le ha dicho Batet a Illa.
Del "ni Franja ni 'fronjo'" de Vox al paseo entre libros de Illa: el Sant Jordi de los políticos
Los partidos salen a la calle para reivindicar una Diada que sí une izquierda y derecha
BarcelonaEl presidente Salvador Illa tiene fama de ser una persona puntual. Y este día de Sant Jordi, incluso ha llegado un cuarto de hora antes. El jefe del ejecutivo ha acudido a las cuatro y cuarto a la parada del PSC cuando los periodistas estaban citados a las cuatro y media y ha hecho una vuelta relámpago por el cruce de Rambla Catalunya con la calle Diputación. Allí, Illa se hace las primeras fotos con algunos seguidores y comparte cuatro palabras con el vicepresidente segundo de la mesa del Parlament, David Pérez, y también el conseller de Justicia, Ramon Espadaler.
Era la primera parada del paseo de alrededor de una hora que ha hecho después por el Passeig de Gràcia junto a su mujer, Marta Estruch, y también la consellera de Cultura, Sònia Hernández. Entre el polen y la multitud, Illa se deja recomendar algunos libros y compra dos: La filla del rei d'Hongria i altres contes truculents de l'Edat Mitjana, para regalarle a su hija, y la novela L'hereu Noradell, de Carles Bosch, para leer él mismo. Más adelante, también adquirirá dos ejemplares de Un Aladí i dues llànties, de Jeanette Winterson, que regala a su mujer y a la consellera.
En una jornada marcada por la polémica presencia por primera vez de una parada de la Policía Nacional, como ha denunciado la CUP, a quien han vetado tener un espacio en el centro de la ciudad, los Mossos no han hecho, pero sí que han hecho vigilancia preventiva en algunos lugares. Como en la confluencia entre Rambla Catalunya y Provença. Allí un furgón de la policía catalana y decenas de agentes se han situado delante de la parada de Junts. No esperaban el regreso del expresidente Carles Puigdemont, a quien la justicia lo mantiene todavía en el exilio a pesar de la aprobación de la ley de amnistía. Estaban allí porque enfrente de los juntaires estaba la carpa de la Comunidad Judía de Barcelona, que ha recibido pitadas de algunos viandantes, sin que la sangre llegara al río.
Sin Puigdemont como reclamo, la portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras, se ha erigido en la representante de Junts más solicitada. Numerosos simpatizantes le han pedido fotografiarse con ella. Entre selfie y selfie ha evitado responder a la ARA si el presidente español, Pedro Sánchez, es el dragón, después de la embestida ayer en el Congreso, donde le reclamó que convoque ya elecciones. Con una sonrisa de oreja a oreja no se ha mojado y ha recurrido a uno de sus clásicos en la cámara baja: "Lo que sí que puedes decir es que lo más parecido a un español de derechas es un español de izquierdas".
En el estand de Esquerra, situado más arriba, sí que estaba toda la cúpula con el presidente Oriol Junqueras al frente, vitoreado por algunos jóvenes, que no escondían su desilusión porque no estaba el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, uno de los políticos con más seguidores en las redes entre los jóvenes. "El Rufián no está", decía, resignado, un adolescente a un amigo.
Después de atender a los medios, Junqueras sí que paseó un buen rato por las calles más emblemáticas de la capital catalana mientras conversaba con gente que lo paraba. El líder de ERC también se ha acercado a las paradas de Comuns, del PSC y de Junts, donde ha saludado al secretario general de Junts, Jordi Turull, y al exconseller de Interior, Joaquim Forn, los tres encarcelados por la celebración del referéndum del 1-O.
Vox, como ya hacía Ciudadanos en su día, ha pedido convertir Sant Jordi en la Diada de Cataluña, y sustituir el Once de Septiembre, que ha tildado de "guerracivilista", delante de la parada del partido, sin una triste senyera, pero sí adornado con banderas españolas. Después de que su partido haya pactado en el acuerdo de investidura con el PP en Aragón eliminar el catalán, Garriga ha rematado que "el catalán se defiende hablando", a pesar de cargarse las escasas medidas para protegerlo en la Franja de Ponent. "Ni Franja, ni fronjo", ha concluido para intentar cerrar el debate y que los periodistas no le hicieran más preguntas.