El Gobierno dice lo suficiente para no verse atrapado por Cercanías

BarcelonaBuenas palabras, creación de grupos de trabajo y trabajo codo con codo con el Estado. Al Gobierno no le ha funcionado esta receta y después de una semana de caos en Cercanías, ha dicho suficiente. En apenas unas horas, la Generalitat ha pasado de comparecer junto al gobierno español anunciando la reanudación del servicio a salir en solitario para exigir destituciones inmediatas a las dos empresas que realmente tienen el control de los trenes en Catalunya, Renfe y Adif.

Una nueva jornada de descontrol "intolerable", como ha repetido constantemente esta tarde la consellera de Territorio, Silvia Paneque, que ha dado la vuelta como un calcetín a la estrategia del ejecutivo, que nunca hasta ahora había buscado el enfrentamiento con Madrid. Un enfrentamiento, eso sí, controlado, porque sólo han pasado unos minutos hasta que se han anunciado las dos destituciones deseadas por la Generalitat, evidenciando que habían sido acordadas entre gobiernos.

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En la última semana se ha evidenciado que la Generalitat no tiene control sobre Cercanías, pese a ser la titular del servicio, pero hasta la fecha no se había desmarcado claramente de la gestión de los operadores. Paneque, de hecho, está en la diana de la oposición precisamente por la falta de contundencia a la hora de defender, como sí ha hecho hoy, que Cercanías "no está a la altura".