La legislatura catalana

La Iglesia se divorcia de la extrema derecha

Los choques entre Vox y el episcopado católico se han multiplicado debido a la inmigración, pero el partido de Abascal intenta rebajar tensiones

01/05/2026

BarcelonaLa deriva que ha cogido la extrema derecha en España y en todo el mundo ha generado una derivada que ha sido bastante visible en las últimas semanas: el divorcio con la Iglesia. La prueba más palpable fue el choque entre Donald Trump y el papa León XIV por la guerra en Irán. Ahora bien, en el estado español, el distanciamiento también se ha hecho evidente en el debate migratorio. Hasta el punto que hace pocos días el obispo de Canarias, José Mazuelos, salió a cargar duramente contra Vox, pero también contra el PP, por oponerse a la regularización masiva de inmigrantes: «Mucha gente debería meterse en un cayuco». De hecho, la cuestión migratoria ha centrado durante las últimas semanas la política española y los pactos autonómicos entre el PP y Vox, que han versado sobre la "prioridad nacional" en las ayudas y prestaciones públicas. Y es precisamente esto lo que ha ocasionado el rechazo más frontal de la cúpula de la Iglesia católica y de entidades como Cáritas.

Los choques se han multiplicado y Vox ha subido el tono en los últimos días. El partido de Santiago Abascal ha dicho, por ejemplo, que el jefe de los obispos españoles tiene como "prioridad" su "negocio con la invasión" migratoria. La estrategia de Vox "lo contamina todo", lamenta en el ARA mossèn Joan Cabot, director del secretariado de pastoral con migrantes del arzobispado de Barcelona, que también admite, sin embargo, que "muchos cristianos se apuntan". Él se dedica a acompañar a las comunidades extranjeras con una acogida activa y desde la institución ofrecen orientación para la regularización extraordinaria. Un gran aval en inmigración es la exhortación pastoral de la Conferencia Episcopal a favor de "comunidades acogedoras y misioneras".

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En el ámbito político, Cabot reconoce que es difícil combatir discursos como "los españoles, primero", pero el Papa les "ayuda mucho con la misión evangélica y porque se desmarca de las políticas neoliberales de Trump". Por otro lado, fuentes episcopales consultadas por este diario remarcan que hay "una unidad" entre los obispos y con el Papa en el mensaje migratorio, de acogida. De hecho, aseguran que es lo que se verá en la visita de León XIV.

Solo hay algunas excepciones en el seno de la Iglesia, que son críticos con las políticas migratorias. Es el caso del obispo de Oviedo, y más allá de España, destaca el cardenal Robert Sarah, antiinmigración y muy crítico con el islam. De hecho, Abascal luce una fotografía de Sarah en su despacho. En todo caso, el exdirector general de Asuntos Religiosos y director de la Fundació Joan Carrera, Carles Armengol, recalca que "hace tiempo que el catolicismo, desde la política [de la derecha radical], es más identitario español que religioso, una manera de oponerse al mundo musulmán". Aclara que "Trump lo ha tensado más", pero también señala que "Vox ha de estar con muchas contradicciones" de relato.

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Según el presidente de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, Joan Maluquer, "la base de la extrema derecha es el discurso contra la inmigración" y la crítica de la Iglesia los deja "con el paso cambiado porque no les conviene ni este papa ni el anterior". Con todo, mientras la cúpula es reformista, las bases son "cada vez más conservadoras", según avalan todas las fuentes eclesiales consultadas.

Operación de Vox

Vox intenta minimizar el distanciamiento con la Iglesia y fuentes del partido consultadas por el ARA recalcan que "se está creando un relato que no es real". Aseguran que no critica a la Iglesia en conjunto, sino las declaraciones de algunos obispos –aunque son los que lideran la Conferencia Episcopal–. No tienen "guerra alguna", aseguran, tampoco contra Cáritas –dicen que lo que quieren es que no se promueva la inmigración irregular con dinero público en general–, pero también hacen saber que querrían que la Iglesia no cargara tanto contra Vox. Y en este sentido, lamentan que lo hagan poco contra el ejecutivo estatal.

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A estas alturas, por parte de la dirección de Vox, hay "esfuerzos para rebajar las tensiones" con la Iglesia a través del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella. Unas conversaciones que se están intensificando justo un mes antes de la visita del pontífice y que el partido de Abascal también quiere que sirvan para avisar a la Iglesia del riesgo de que el gobierno estatal "haga servir al Santo Padre para blanquear al presidente del gobierno" español, Pedro Sánchez.

El choque de Trump con León XIV

El choque en el estado español no es una excepción, sino que la extrema derecha ha topado con contundencia en todo el mundo. Trump y su vicepresidente JD Vance –que se declara católico– han acusado a León XIV de proiraní e incluso Vance osó dar lecciones de teología al pontífice sobre la justicia de las guerras. "Este personaje no se atreve nunca a criticar el gobierno mafioso porque el gobierno mafioso le proporciona su negocio con la invasión y esta es su prioridad, el negocio", espetó, a su vez, Abascal, para arremeter contra el portavoz de los obispos, César García Magán, después de censurar la llamada "prioridad nacional".

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A su vez, el portavoz de Vox, José Antonio Fúster, recomendó a los obispos "ponerse la sotana" en barrios de Bruselas como Molenbeek, con elevada presencia musulmana. El mismo Abascal pidió al Papa "una preocupación mucho más intensa" por los cristianos "masacrados por el islamismo en África" y cuando toparon con el papa Francisco, por su apoyo al ingreso mínimo vital o por su posición en el debate migratorio, se refirió a él como "ciudadano Bergoglio". La polémica de la privación del culto islámico en Jumella o por el Valle de los Caídos también fueron dos elementos que tensaron la cuerda.

Con el anterior pontífice, en algunos choques desde Vox recordaban que las declaraciones del papa Francisco no eran ex cathedra. Con León XIV, aunque ha protagonizado una ofensiva contra las guerras de Trump, desde el partido de extrema derecha sostienen que no tienen "nada en contra" y recuerdan su defensa del "derecho a no migrar" y la llamada a permanecer en los países de origen en su visita a África.

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Con Alianza, también

Al choque entre Vox y la Iglesia, también se suma el que ha protagonizado Aliança, que tampoco han sido pocos. Por ejemplo, cuando el arzobispo de Tarragona y cabeza de los obispos catalanes, Joan Planellas, riñó a Vox diciendo que "un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano", la líder de la extrema derecha independentista, Sílvia Orriols, salió en tromba: "A ver si por ser buen cristiano ahora tendrás que ser proislámico", remachó. Y las críticas contra Francisco fueron constantes, incluso por la defunción: "Promover y aplaudir la islamización de Europa vía inmigración desenfrenada o envolver al niño Jesús con un pañuelo palestino después del ataque terrorista sufrido por el pueblo judío, no me parecen movimientos acertados por parte de quien comanda el cristianismo". Fuentes de Aliança señalan que ellos defienden "los valores occidentales por encima de todo", "inmigración regular y sensata", a pesar de que esto tope con la Iglesia.