La jugada táctica de Pedro Sánchez

Madrid"Caviar para los catalanes y menú del día para el resto de españoles". Los consejeros del PP han aparecido indignados a las puertas del ministerio de Hacienda, cargando contra la propuesta de nuevo modelo de financiación que, aseguran, sólo da "privilegios" a los catalanes. Una desfile de declaraciones que evidencia que no será nada fácil para el gobierno español sacar adelante el nuevo modelo en el que, según los dirigentes territoriales del PP, Oriol Junqueras es quien decide adónde van los recursos de los murcianos, extremeños, madrileños, andaluces... Ahora bien, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se ha guardado una a la de la Consejo de Política Fiscal y Financiera: ha ofrecido a las comunidades que, si encuentran tan injusto el nuevo modelo de financiación (aunque todas ganan algo más que ahora), renuncien a él y queden acogidas al sistema actual. Esto es, será voluntario. Aunque también fue así en el 2009, el hecho de que Montero lo diga este miércoles es un desafío al PP.

¿Qué implica esto? La ministra intenta desactivar el principal argumento de los populares, que está proyectando que Sánchez y Junqueras les someten a un nuevo reparto sin consultarlos. Es decir, les dice que si no les gusta, no se sumen y se queden con el viejo.

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Si algunos renuncian a las mejoras, Hacienda se ahorrará dinero: el nuevo sistema se basa principalmente en que el Estado incorpora 21.000 millones de euros extras a la financiación de todas las comunidades autónomas. Cuanto más gobiernos se queden al margen, menos dinero deberá poner el Estado.

La posición del PP

¿Qué hará el PP? Aquí los intereses de los varones y de Alberto Núñez Feijóo divergen: si bien el líder de los populares necesita exhibir una oposición frontal a Pedro Sánchez, a sus barones en realidad (por mucho que digan) les iría bien poder disfrutar del nuevo modelo siempre que se apruebe en el Congreso (dependerá de Junts). El hecho de que ahora Montero le plantee como voluntario y tengan que adherirse de forma explícita complica el relato a Génova.

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De hecho, es la misma jugada que el gobierno español ha hecho con la condonación de la deuda del FLA, que debe pasar próximamente por el Congreso ya la que el PP también se ha opuesto (sus consejeros plantaron incluso Montero en el Consejo de Política Fiscal y Financiera). Si se aprueba en la cámara española —también dependerá de Junts—, acogerse será voluntario, por lo que el gobierno español obligará a las comunidades del PP a pedirlo explícitamente y contradecir el relato político que han hecho hasta ahora. Montero ha pactado con Esquerra perdonar a la Generalitat 17.104 millones de euros, pero también al resto de las autonomías: Andalucía en sería la más beneficiada con la condonación de 18.791 millones de euros, así como la Comunidad Valenciana y Madrid.

La dificultad del objetivo de Sánchez

El objetivo de fondo de Pedro Sánchez es convencer al electorado de que el PP actúa en contra la financiación de los servicios públicos, sobre todo sanidad y educación, que están en manos de las autonomías. El relato que Moncloa quiere que cuaje es que los populares renuncian a recursos del estado del bienestar cuando se oponen frontalmente al FLA o al nuevo modelo de financiación. De hecho, éste es el argumento que ha utilizado Pedro Sánchez a la hora de defender el nuevo modelo.

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Ahora bien, es muy difícil (casi imposible) que la Moncloa se salga con la suya. En el debate sobre el reparto de dinero, en España está muy arraigado que Catalunya no sólo no pierde sino que incluso roba a las demás autonomías, pese al déficit fiscal histórico y que tradicionalmente ha sido la más perjudicada por la financiación, junto con la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. Basta oír todas las voces, no solo del PP, sino también del PSOE, que bombardean con este relato cada día a los ciudadanos del conjunto del Estado. Por eso es complicado que, por mucha jugada táctica que haga Pedro Sánchez, la Moncloa pueda convencer de que lo pactado con Salvador Illa y Oriol Junqueras puede beneficiar a alguien más allá de la Generalitat. Y la gran paradoja es que lo que genera una gran revuelta en el resto del Estado siempre parece poco desde Catalunya.