De la legalización del PCE a los 'whatsapps' de Feijóo: en los festivos también se juega a hacer política
Los líderes políticos buscan el silencio de los festivos para minimizar el impacto de las decisiones más polémicas
BarcelonaSábado Santo. Una jornada que en el calendario litúrgico invita al recogimiento y al silencio, pero que en la historia política del estado español evoca una de las maniobras de ajedrez más audaces de la Transición. Justo un Sábado Santo como el de hoy, hace casi 39 años –el 9 de abril de 1977–, el gobierno del expresidente español Adolfo Suárez sacudió los cimientos del Estado con la legalización del Partido Comunista de España (PCE). En un contexto de máxima tensión con el Ejército y con la figura de Santiago Carrillo, secretario general del PCE en aquel tiempo, aún a la sombra, Suárez eligió estratégicamente un día en el que, tradicionalmente durante el franquismo, no se podía hacer prácticamente nada y la actividad administrativa y mediática estaba bajo mínimos. “Se trata de buscar fechas señaladas donde la gente mira a otro lado”, explica, en conversación con el ARA, Salvador Martí, catedrático de Ciencia Política en la Universitat de Girona. En concreto, en aquella época en la que "no había ni el fax y el desfase informativo era muy grande", el Sábado Santo era un día ideal para evitar una reacción inmediata del establishment, afirma el experto.
Esta estrategia de "calmar el fuego" mediante el calendario no es una reliquia del pasado, sino una práctica viva en la comunicación política actual. El ejemplo más reciente lo encontramos en el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que eligió el pasado 24 de diciembre de 2025, en plena Nochebuena, para hacer públicos los mensajes enviados a la jueza de la dana, buscando claramente que la polémica quedara diluida entre turrones y celebraciones familiares. No es un caso aislado: la reforma de los delitos de sedición y malversación se aprobó un 22 de diciembre, coincidiendo con el sorteo de la Lotería de Navidad, un día en que la atención del país está fijada en los bombos de la suerte y no en el Código Penal.
En el contexto catalán, también recordamos la suspensión de la expresidenta del Parlament de Catalunya, Laura Borràs, el 28 de julio de 2022, justo a las puertas del parón veraniego, o la reforma constitucional del artículo 135 de la Carta Magna que aprobó el Congreso de Diputados en agosto de 2011 para limitar el déficit, fruto de una presión europea que forzó un cambio estructural y recortó la soberanía económica española, mientras la ciudadanía estaba en la playa. La praxis, sin embargo, traspasa fronteras: en Estados Unidos, los "Christmas Eve Pardons" (indultos de la víspera de Navidad) han sido utilizados sistemáticamente por presidentes como Bush o Trump para liberar aliados políticos con un coste mediático reducido. Una táctica que también han replicado países como Brasil con el expresidente Jair Bolsonaro.
El arte de pasar de puntillas por la realidad
Salvador Martí señala que, aunque hoy vivimos en una sociedad hiperconectada, la lógica de la distracción todavía funciona por nuestra saturación cognitiva. "La utilidad de los humanos es limitada; cuando hay más de dos o tres acontecimientos, la gente se complica", afirma el catedrático, recordando que los expertos en comunicación saben que los ciudadanos no pueden estar pendientes de más de dos o tres cosas en la agenda mediática al mismo tiempo. Ahora bien, destaca Martí, si hace 40 años el reto era la desconexión total, "no había teléfonos móviles, ni internet, ni siquiera fax", hoy el problema es el "ruido" informativo: se lanza una noticia polémica confiando en que "en tres días la gente se olvidará" ante el alud de nuevos inputs.
En la literatura académica, esta gestión del silencio y la atención es un pilar fundamental. Manuel Castells, catedrático de sociología, en su libro Comunicación y Poder, ya advertía que la agenda mediática está profundamente "performizada" por aquellos que tienen la capacidad de fabricar la realidad. Como concluye Martí, a veces se trata de cuestiones relevantes para la vida cotidiana que "pasan de puntillas por la agenda" porque nos han programado para mirar hacia otro lado.