Malestar en Junts: "El partido va bien en Madrid, pero no en Cataluña"
Varios miembros del partido constatan que falta proyección en la tarea del Parlamento
BarcelonaEn Junts las encuestas hace tiempo que no van bien en general. No es solo el último barómetro del CEO, sino que, desde la investidura de Salvador Illa como presidente, todo ha ido a la baja. De esta situación se habló en la cumbre del pasado lunes, avanzada por el ARA, en la que el secretario general, Jordi Turull, convocó a una veintena de cuadros, entre alcaldes y cabezas de lista de capitales de comarca. "El partido va bien en Madrid, pero no en Cataluña", fue una de las frases más repetidas en la cumbre, según diversas fuentes consultadas. Y no es nueva: un grueso del partido considera que Junts funciona correctamente en el Congreso, pero no en el Parlament. ¿Cuál es la crítica?
Turull escuchó las reivindicaciones locales, que son compartidas por amplios sectores del partido: "Las cosas no van bien, no hay liderazgo en general en Cataluña, en Madrid sí", aseguran algunos cuadros consultados por el ARA. "La gente no sabe qué mensaje damos", dicen otros. En una parte del partido se perciben "nervios": "Si preguntas por Mònica Sales y Salvador Vergés, nadie los conoce", aseguran dirigentes locales. Así, algunos sostienen que "Vergés no se ha alzado porque no hace entrevistas, debería salir a todas partes y darlo todo, pero parte de la cúpula lo boicotea porque no quieren que tenga protagonismo". Otras fuentes coinciden, apuntando que "es un valor de futuro", pero que hay que darle un impulso fuerte que no está recibiendo y eso hace que en el Parlament transite en la poca relevancia. Por otra parte, hay dirigentes del partido que responsabilizan a Vergés de la falta de notoriedad, porque "no ha conseguido" el objetivo que pedían los alcaldes –que son los que lo han impulsado–.
Bien sea culpando a la dirección nacional o bien a la dirección del grupo parlamentario, lo cierto es que, tanto en el mundo local como en múltiples dirigentes nacionales, se concluye que el trabajo que hace Miriam Nogueras y su equipo en la cámara baja española tiene liderazgo claro y conocido, mientras que esto no pasa en Cataluña. Las encuestas, sin embargo, tampoco les sonríen en Madrid y los sitúan muy lejos tanto del PSC como de ERC.
Para evidenciar los efectos de la represión, Junts decidió renunciar simbólicamente al cargo de jefe de la oposición, que podría haber recaído en Carles Puigdemont. En principio, este título lo ostenta el líder del principal grupo parlamentario de la oposición. Esta debería ser actualmente Mònica Sales y, antes, Albert Batet. Desde el exilio, Puigdemont no está implicado en la tarea parlamentaria, a pesar de que forme parte del grupo parlamentario. De hecho, una de las esperanzas que hay entre los juntaires es que un hipotético regreso del expresidente del Govern a Cataluña actuara también como revulsivo parlamentario para el partido. "Si Puigdemont lidera la oposición, sería mucho más potente por una cuestión de proyección y liderazgo, puede ser un revitalizador", sostienen algunas fuentes. "Vergés y Sales lo hacen bien, pero entre ellos y Puigdemont hay mucha diferencia", remachan.
A estas alturas no está nada claro que cuando el expresidente vuelva quiera asumir este reto, pero numerosas voces dentro de Junts creen que es clave la figura de jefe de la oposición. Múltiples alcaldes la habrían querido en funcionamiento desde el inicio de la legislatura y algunos piensan que ya van tarde.
Unidad para las municipales
"Sílvia Orriols es la única que sale en televisión porque se ve como la alternativa y es la única con un mensaje claro", lamentan fuentes juntaires. Uno de los efectos de la poca presencia parlamentaria de Junts es precisamente que Aliança Catalana sale mucho más en los focos y más cuando el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, hace tiempo que optó por confrontarla directamente en las sesiones de control.
Las elecciones municipales, dentro de diez meses, marcarán probablemente un antes y un después en Junts, especialmente si los resultados son malos. Hoy por hoy, incluso los cuadros locales críticos entienden que no es el momento de ninguna revuelta interna, porque el partido debe llegar unido a una cita electoral tan importante. Definir el rumbo y clarificar el mensaje son las dos demandas clave que se hacen a la dirección juntaire por parte del mundo local.