Locos por el eclipse: 900 euros por noche de hotel, conciertos secretos y expediciones de pádel surf
En Cataluña no se podrá volver a disfrutar de un espectáculo astronómico igual hasta el año 2180
BarcelonaSerá solo 1 minuto y 32 segundos para quienes lo vean desde lugares donde la oscuridad será total, pero en Cataluña no se podrá ver un hecho igual hasta dentro de 154 años. Esta excepcionalidad hace que el eclipse de sol de este 12 de agosto sea un hito marcado en el calendario desde hace meses –o años– para muchos y las peripecias para conseguir la mejor experiencia para verlo son casi infinitas.
Un ejemplo será el que harán algunos de los miembros de la Agrupación Astronómica de Sabadell. "Hemos organizado un viaje a un pueblecito de Burgos, uno de los lugares donde mejor se verá el eclipse, y en total vamos dos autocares", explica el ingeniero y divulgador científico Rafael Clemente. "Seremos unas cien personas y estará muy bien porque vamos con gente que sabe mucho del tema, y cuando eligen un lugar es porque lo han estado analizando durante meses", celebra el científico, que ya vio el eclipse de sol del 2019 en Chile, también con la agrupación astronómica de Sabadell. "Será muy diferente. El 2019 fue en Medellín y con el sol muy alto, en cambio, el de ahora será durante la puesta de sol. De hecho, en Burgos el sol se pondrá ligerísimamente después de que acabe todo el eclipse", describe Clemente. "Es verdad que mucha gente dice que lo verá cerca de Barcelona, pero aquí será solo parcial y no es comparable. "No tiene nada que ver, un eclipse total es una cosa realmente mágica e impresionante. De verdad, es fantástico y es un crimen no aprovechar que lo tendremos tan cerca de casa", insiste con entusiasmo el divulgador.
Que sea un eclipse que coincide con la puesta de sol hace que el fenómeno sea más complicado de ver tanto por altura –las montañas y los edificios serán obstáculos importantes– como por la probabilidad más alta de que a esa hora del atardecer se formen nubes que molesten. Una de las opciones para asegurarse de que nada tapará las vistas del sol es planear ver el eclipse mirando hacia el mar, como harán miles de personas en las Islas Baleares, en una treintena de puntos de observación o, directamente, hacerlo desde el agua a bordo de alguna embarcación.
Por toda Cataluña hay cientos de actividades que se han adaptado al momento histórico. Bodegas que organizan catas bajo las estrellas, salidas a refugios de montaña –aunque algunos espacios naturales se cerrarán para evitar aglomeraciones durante la alerta por riesgo de incendio– o expediciones de pádel surf. También habrá conciertos especiales como el Festival Jordi Savall, que organiza un concierto para tiorba y guitarra barroca que revisitará arias barrocas de Händel, Purcell y Visée en un lugar secreto cerca del monasterio de Santes Creus, en Aiguamúrcia.
Planificado con años de antelación
Aunque para muchos el eclipse es un detalle más para hacer que el día sea diferente, otros llevan años planeándolo. Es el caso de Ferran y Mireya, una pareja que ronda la sesentena y hace más de dos años que decidieron dónde lo verían. "Lo veremos desde Muniesa, en Teruel, que es uno de los municipios que forman parte de la red de cielos oscuros –zonas destacadas por tener una baja contaminación lumínica–", explica, y también detalla cómo está acabando de preparar su cámara para que haga fotos del eclipse de manera automática para poder disfrutar del fenómeno "sin preocuparse por ello". Será el primer eclipse total que ven, pero no el primer eclipse solar. "Hace dos años vimos el eclipse solar parcial en Cataluña y hace veinte fuimos hasta Valencia para ver el eclipse anular de sol", recuerda Ferran. "Fue divertido porque íbamos con el coche persiguiendo el eclipse y buscando las zonas donde no había nubes", añade ella. Ambos detallan que el municipio donde prevén ver el eclipse "no es nada turístico", pero les preocupa que se llene de gente. "Se ve que el alcalde está haciendo mucha propaganda", bromean.
De hecho, a pocos kilómetros de Muniesa se encuentra la laguna de Gallocanta, el lugar que han elegido desde la Agrupación Astronómica de Barcelona (ASTER) para que cientos de sus socios se reúnan a ver el eclipse. Ahora bien, el éxodo de aficionados a la astronomía a zonas poco turísticas –y, por tanto, con pocos alojamientos– también ha hecho que algunos vean una oportunidad de oro para hacer caja. "En mayo del año pasado nuestra agrupación astronómica anunció que harían el viaje a un pueblo de Teruel. Yo y un amigo nos quedamos sin plaza –recuerda Tomàs–, pero busqué un hotel cerca del suyo y reservé dos habitaciones para aquellos días. Supongo que en aquel momento no tenían ni idea del eclipse". El hotel le dejó reservar, pero no le hizo pagar nada porque aún no tenían las tarifas para el año siguiente.
"A finales de año volví a llamar y me dijeron lo mismo: que no podían decirme el precio, pero que no sufriera, que mi reserva estaba hecha. Fui llamando y me dijeron que no me preocupara que cuando tuvieran la tarifa me la enviarían", explica. Su sorpresa llegó en abril cuando le enviaron un correo diciéndole que tenía que confirmar en menos de una semana si quería o no la habitación. "Era Semana Santa y no lo abrí hasta pasados unos días y cuando lo vi empecé a llamar y a enviar fax y correos para confirmar", recuerda Tomàs. "Al final me dijeron que sí que tenía habitación... y que el precio era de 915 euros la noche y mínimo una reserva de dos días". El hombre explica que "se esperaban que hubiera un precio alto porque hay muchos aficionados de todo el mundo", pero que no esperaban un aumento tan brutal. "Eso sí, tuvieron la delicadeza de hacernos un 50% de descuento porque habíamos reservado hace mucho tiempo", admite resignado. "Al final aceptamos deprisa porque si no, habría llegado otro que sí habría estado dispuesto a pagar la cantidad", reconoce.