El consejo de ministros se despide de Montero y Sánchez prepara un cambio de gobierno quirúrgico
Moreno Bonilla ya invita a los votantes de Vox a hacer voto útil al PP: "Nos jugamos meternos en un lío"
Barcelona / MadridUna de las primeras consecuencias de el anuncio de elecciones en Andalucía ha sido la salida de María Jesús Montero del gobierno español. La vicepresidenta y ministra de Hacienda tendrá que hacer las maletas para convertirse en candidata del PSOE a los comicios, anunciados este lunes de manera anticipada por el presidente Juanma Moreno Bonilla. En la primera rueda de prensa desde el anuncio, Montero ha asegurado este martes que inicia "esta carrera electoral" como candidata y que su marcha como ministra "será inminente en los próximos días", tal como dijo el lunes.
Erguida en "la mujer con más poder del conjunto de la democracia", ha recalcado que "queda un día menos" para que Andalucía tenga "servicios públicos de calidad", cargando contra la "privatización" del jefe de gobierno andaluz y el escándalo por los errores en el cribado en el cáncer de mama a 2.000 mujeres. Ya entrando en campaña, ha situado los comicios como "un referéndum sobre la sanidad pública" en el que los ciudadanos se juegan "la vida". Quien ya fue consejera de Sanidad andaluza durante nueve años antes de dar el paso a la política estatal, ha verbalizado un análisis particular sobre la fecha de los comicios, ya que considera que Moreno "ha adelantado las elecciones porque conoce el repunte del PSOE en Andalucía" y el "desgaste" de su gestión, en una "maniobra defensiva".
Sea como sea, el paso de Montero implicará una remodelación del ejecutivo de Pedro Sánchez, que perderá la figura que pilotaba las negociaciones de los presupuestos, del nuevo modelo de financiación y también de la cesión del IRPF que reclama ERC para aprobar las cuentas en Cataluña. "La echaremos mucho de menos", han asegurado este martes los ministres que han comparecido después de la reunión de gobierno. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que algunas fuentes sitúan como sucesor, ha querido agradecer la "enorme tarea" de Montero y señalar que el consejo de ministros notará su ausencia "tanto personal como profesionalmente". Ahora bien, no se ha querido mojar sobre si aspira a sucederla: "Eso le corresponde al presidente de gobierno, pero me quedo con una interpretación positiva de la pregunta, que es que si me incluyen en las quinielas es que creen que en el ámbito de la política económica se está haciendo un buen trabajo".
La portavoz, Elma Saiz, también se ha abonado a los elogios a Montero. Ha admitido que ha sido un consejo de ministros "muy emotivo". El gobierno español, a pesar de las encuestas a la baja para el PSOE, considera que haber formado parte de él puede beneficiar a Montero, porque aseguran que ha repartido dinero a todas las comunidades autónomas para mejorar los servicios públicos. En cambio, según la portavoz del PP en el Congreso, Esther Muñoz, ha sido la "peor ministra de Hacienda" de la democracia española por no haber presentado las cuentas como le obliga el "deber constitucional".
Un cambio quirúrgico en el gobierno español
La Moncloa no ha detallado el calendario de la salida de Montero del gobierno, pero parece que no será antes del viernes. El gobierno español quiere dar toda la relevancia a dos acontecimientos: la comparecencia del miércoles en el Congreso del presidente español, Pedro Sánchez, para explicar su posicionamiento sobre el «No a la guerra», y el jueves el ejecutivo sacará adelante las medidas anticrisis para hacer frente a los efectos del conflicto del Próximo Oriente, ya que Junts votará a favor.
Fuentes de la Moncloa descartan una remodelación amplia del ejecutivo español y apuestan por un cambio quirúrgico, siempre dejando claro que la prerrogativa es de Sánchez. Un cambio de piezas ya es lo que hizo con Pilar Alegría, que era portavoz y titular de Educación, cuando fue a ser candidata a Aragón. Pero esta vez Sánchez no solo tendrá que decidir quién ocupa la responsabilidad sectorial de Hacienda, sino también quién asume la vicepresidencia primera del ejecutivo. Un rol eminentemente político.
Montero era la principal negociadora de la carpeta catalana con Esquerra, básicamente el modelo de financiación y la delegación del IRPF. Hasta hace pocos meses ERC culpaba Montero de frenar este traspaso, pero desde hace unas semanas ya asumía que la posición de la ministra de Hacienda también era compartida por el conjunto del ala socialista del gobierno español. «Veremos de ahora en adelante si realmente era una razón de peso [Montero] que no se moviera absolutamente nada en relación con dar más soberanía para Cataluña, o era la excusa fácil de cargar el muerto a alguien otro», ha afirmado la portavoz de los republicanos en el Parlament, Ester Capella.
El Govern ha desvinculado la inminente salida de Montero del curso de las negociaciones con ERC. «Nunca hemos vinculado el calendario electoral de cada autonomía con los presupuestos», ha defendido la portavoz y consejera Sílvia Paneque, que ni siquiera ha querido entrar en si Montero debería cerrar el capítulo de la financiación convocando su último Consejo de Política Fiscal y Financiera antes de irse hacia Andalucía. Con la vista puesta en tener cuentas antes de Sant Joan, el Govern ofrece a los republicanos hablar «en paralelo» de los presupuestos y de los pactos para «ganar espacios de soberanía», tal como les exige ahora ERC.
«Táctica electoral» del PP
Este martes en diversas entrevistas el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, ha hecho un llamamiento a la movilización para combatir la abstención y ha evidenciado su principal mensaje de campaña: la llamada al voto útil entre los votantes de Vox. No en vano, su objetivo es revalidar la mayoría absoluta en la Junta y no tener que depender de la extrema derecha. "Creo que muchos votantes de Vox confiarán en la estabilidad", ha dicho. "Lo que nos jugamos es tener una mayoría sensata o meternos en un lío", ha dicho, intentando alejar la idea de un escenario de dependencia de la extrema derecha.
Un escenario que seguro que las fuerzas progresistas utilizan como espantajo para movilizar al electorado de izquierdas de cara a los comicios. Montero, sin ir más lejos, ya ha llamado a una "gran movilización" en favor de la educación y la sanidad públicas y el derecho a la vivienda.
A la izquierda de los socialistas, el coordinador federal de Izquierda Unida y candidato andaluz del partido, Antonio Maíllo, ha sumado a la defensa de los servicios públicos la oposición a la guerra de EE. UU. e Israel en Irán. También lo ha aprovechado para hacer un llamamiento a votar Por Andalucía, la candidatura que lidera y que Izquierda Unida comparte con Sumar. La incógnita a estas alturas es si también se sumará Podemos o si, como Adelante Andalucía, volverá a ir por separado.