La legislatura española

El muro constitucional de Feijóo: ¿por qué el "plus" de diputados es imposible sin reformar la carta magna?

Los expertos consultados advierten que regalar escaños a la lista más votada rompe con las exigencias del artículo 68 de la Constitución

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante el XVI Congreso Extraordinario del PP catalán, organizado bajo el lema 'Queremos más' con el objetivo de reelegir a Alejandro Fernández como presidente de la formación en Cataluña.
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BarcelonaGobernar sin depender de los pactos es el gran anhelo de cualquier candidato a la Moncloa. Con este objetivo en el punto de mira, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha resucitado una polémica receta que ya puso sobre la mesa su predecesor, Pablo Casado: regalar una prima de diputados extra a la lista más votada en las elecciones generales. ¿Sería posible con una simple reforma de la ley electoral como plantean los populares? Todos los expertos consultados por el ARA coinciden con rotundidad en decir que no: para poder aplicar la medida habría que reformar la Constitución.

El principal escollo técnico se encuentra explícitamente en el artículo 68 de la carta magna. Según detalla Josep Maria Castellà, catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Barcelona, este precepto establece "dos cláusulas que hacen que esto encaje mal". Por un lado, está "la distribución de escaños por provincia", y por otro, la obligación de que "la distribución debe ser proporcional dentro de la provincia". Esta doble condición convierte la provincia en la circunscripción base de todo el sistema. 

Tal como se pregunta Joan Botella, catedrático emérito en ciencia política de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), en caso de crear una bolsa estatal de diputados, "¿de dónde saldrían? ¿Caerían en paracaídas sobre el Congreso? ¿A qué provincia se atribuirían?". Botella argumenta que, si bien es cierto que la legislación puede incrementar el número actual de diputados hasta el límite máximo de 400 que prevé la misma Constitución, estos "siempre deberían repartirse a través de la circunscripción provincial". Esto hace del todo imposible imponer una lista extra de carácter puramente estatal sin abrir el difícil melón de la reforma constitucional, ya que el texto actual no prevé la existencia de representantes desvinculados de un territorio concreto.

La proporcionalidad

A pesar de la innegable exigencia constitucional de reparto proporcional, el modelo español no es puro (un 10% de los votos no equivale al 10% de los escaños en la provincia). Según Castellà, la Constitución ya prevé algunos correctivos pensados, precisamente, y a criterio del mismo Tribunal Constitucional, "para favorecer la estabilidad y la gobernabilidad". Entre estos elementos se encuentran el mínimo fijo de dos diputados por provincia (representantes que cuestan menos en provincias pequeñas que en grandes urbes como Madrid o Barcelona), la barrera electoral del 3% para entrar al reparto y, sobre todo, la aplicación de la ley D'Hondt, que "acaba favoreciendo a los partidos grandes".

Según alerta Joan Lluís Pérez Francesch, catedrático de derecho constitucional en la UAB, la propuesta de Feijóo introduce un elemento cuantitativo que "se cargaría la ley D'Hondt", porque anularía el reparto gradual basado en votos reales. Otras voces jurídicas consultadas coinciden, y apuntan que otorgar escaños a dedo "no representa ninguna proporción", sino que "es un regalo al partido más votado". Para los expertos, este cambio iría "en contra de la proporcionalidad" ya corregida y haría saltar por los aires la voluntad del constituyente de 1978.

Los espejismos de Italia y Grecia

Los populares justifican la medida mirándose en modelos extranjeros, pero los expertos advierten de las grandes diferencias. Sobre Italia, el plus para el partido ganador solo es, hoy por hoy, una propuesta de la primera ministra, Giorgia Meloni. Hoy por hoy, el sistema italiano es mixto: un tercio se elige por sistema mayoritario uninominal, mientras que el resto mantiene un modelo estrictamente proporcional. En cuanto a Grecia, donde el Parlamento aprobó primar al ganador con cincuenta diputados, Castellà avisa que es un modelo inestable que "ha ido cambiando".

Los expertos advierten que importar estos sistemas polarizaría la sociedad al convertir las elecciones en un "todo o nada" que impediría la cultura del pacto. Para Pérez Francesch, la propuesta del PP es puramente "conjuntural" y "a la desesperada" para llegar a la Moncloa. El objetivo real, advierten las fuentes consultadas, es poder gobernar intentando "marginar a los partidos nacionalistas periféricos" para no tener que depender nunca de los votos vascos y catalanes.

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