El 14-F deja el PDECat en una situación económica crítica

El consejo nacional se reunirá el 6 de marzo y tienen la opción de convocar una asamblea extraordinaria del partido

Cuando el PDECat decidió no sumarse a Junts per Catalunya con las condiciones que marcaban Carles Puigdemont y Jordi Sànchez, no aspiraba a ganar la partida al expresidente en el exilio pero sí a tener al menos representación en el Parlament para seguir su propio camino. La dirección asumía que en aquel momento era arriesgado tomar la decisión pero, sobre todo en la última semana de campaña, no preveían el escenario de quedarse fuera del Parlament. 77.059 votos no fueron suficientes para llegar al 3% de los sufragios el 14 de febrero (se quedaron en el 2,72%), y esto deja al Partit Demòcrata en una situación crítica. La decisión que tienen sobre la mesa no es fácil: para continuar adelante primero los dirigentes tienen que valorar si hay proyecto –las fuentes consultadas aseguran que sí– y, más importante todavía, si el partido es viable desde el punto de vista económico.

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Este sábado la dirección nacional se reúne con todos los escenarios sobre la mesa y se tendrá que exponer la situación económica del partido, cosa que la mayoría de fuentes admiten no conocer con profundidad. El presupuesto de la campaña del PDECat ha sido de 690.000 euros, un gasto que la dirección esperaba recuperar con las subvenciones parlamentarias de la legislatura. Sin representación, esto no podrá ser y esta deuda se suma al pasivo que ya tenía la formación. Las fuentes consultadas aseguran que no hay deudas con bancos y que solo hay pagos pendientes a los proveedores, además de un Expediente de Regulación de Ocupación (ERO) en marcha. Ahora bien, pueden aparecer más problemas derivados de las causas judiciales de Convergència Democràtica de Catalunya –autoliquidada y en concurso de acreedores– si los tribunales consideran el PDECat, que lo niega, su sucesor económico: está la posibilidad –está en manos de la Audiencia Provincial de Barcelona– que tenga que asumir la multa del caso Palau si CDC no puede pagar, y también lo que se derive del 3% en la Audiencia Nacional.

“Se tendrán que hacer reajustes”, admite un alto dirigente consultado, que confía que la formación puede salir adelante sin los recursos provenientes del Parlament. Ahora mismo el PDECat tiene representación en el Congreso de los Diputados –de donde recibe una subvención directa como formación política–, y también poder local: 200 alcaldías y presencia en los consejos comarcales y en las diputaciones. Si no pudiera, el PDECat sería la segunda formación política proveniente de la extinta CiU que acaba siendo inviable económicamente: Unió Demòcratica de Catalunya, que quedó fuera del Parlament en 2015 con unos 100.000 votos, tuvo que solicitar un concurso de acreedores y liquidar el partido porque no podía pagar su deuda.

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Reflexión interna

La dirección del partido no es el único órgano que se encontrará próximamente para analizar la situación: también lo hará el consejo nacional el 6 de marzo. Este viernes la ejecutiva ha remitido a todos sus miembros una convocatoria con un orden del día poco explícita: valorar los resultados del 14-F y tomar los “acuerdos” que se deriven. ¿Qué significa esto? Una de las opciones, remarcan varias fuentes, es convocar una asamblea general extraordinaria para que sea la militancia quien tome una decisión definitiva sobre el futuro del partido.

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El PDECat ganó el 14 de febrero en seis municipios de la demarcación de Lleida –donde tuvieron la posibilidad de sacar un diputado a lo largo de la noche–, pero pincharon en localidades importantes para la formación y donde su poder local está consolidado: en Igualada, donde tienen la alcaldía con Marc Castells y donde reside la candidata, Àngels Chacón, ganó JxCat y el PDECat quedó como cuarta fuerza; el alcalde y cabeza de lista por Lleida, Marc Solsona, quedó lejos en Mollerussa de Junts, que también ganó; y en Lloret de Mar, de donde es alcalde el número uno de Girona, Jaume Dulsat, el Partit Demòcrata fue apenas séptima fuerza. 

“Nadie midió bien la situación y todo el mundo tiene su castigo”, concluye ahora un miembro del PDECat refiriéndose a JxCat, puesto que sostiene que sin el divorcio del septiembre pasado los de Puigdemont habrían mantenido la presidencia. A lo largo de esta semana el expresidente Artur Mas ha sido el único miembro de la formación que ha abonado en público esta tesis y ha apostado abiertamente por una “reconciliación” del espacio político. Ahora bien, seguro que esta reconciliación, si llega, no tendrá forma de coalición electoral –como defiende Mas–. Tal como ha mantenido en los últimos meses, JxCat está abierto a “sumar personas” pero “no siglas”, de forma que no hay habrá un acuerdo formal con el Partit Demòcrata y lo que espera es sumar las bases locales de la formación de David Bonvehí de cara a las municipales.

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La reordenación del espacio de JxCat todavía no se ha acabado.