ANÁLISIS

¿Pedro Sánchez es un líder carismático?

Pedro Sánchez abandona el hemiciclo del Congreso de los Diputados, en una reciente imagen.
14/02/2026
Subjefe de Política
3 min

MadridEl sociólogo alemán Max Weber ya definió el concepto de "líder carismático", que describió como esa autoridad que se basa en la devoción de sus seguidores por su heroísmo, carácter ejemplar o cualquier clase de calidad que parece extraordinaria. Este tipo de autoridad la distinguía de la tradicional –basada en el traspaso de generación en generación– y también de la legal o racional, que tiene que ver con una autoritas fruto de los procedimientos formales y democráticos.

Nadie puede discutir al líder del PSOE su magnetismo y, sobre todo, su capacidad de resistir ante el clima de guerra entre PSOE y PP que hay en Madrid. Pero también tiene las atribuciones mesiánicas de este tipo de liderazgos: omnipresencia en su organización; falta de tolerancia de las críticas internas; y bunquerización del núcleo de confianza.

Esta semana Felipe González hurgaba en la herida cuando desde el Ateneo de Madrid hablaba de Sánchez como el "puto amo" para recriminar a los suyos que actúen como "sirvientes" del líder. González ya no tiene autoridad sobre la base socialista –su hiperliderazgo ha sido sustituido por el del actual presidente español– y ha realizado un tráfico ideológico que se acerca más a proyectos que ahora abandera la derecha. Ahora bien, expresó la falta de debate interno en el PSOE, sobre todo después de encadenar ya dos derrotas electorales –Extremadura y Aragón– y que la autocrítica de la dirección haya sido mínima. Incluso el ministro Óscar López ha responsabilizado al ya traspasado Javier Lambán del bajón por no haber hecho suficiente oposición al PP, lo que ha generado mucha controversia en la federación aragonesa del PSOE y la actual candidata Pilar Alegría ha tenido que salir del paso como ha podido con la ayuda de otro ministro y mano derecha el expresidente aragonés es un "referente".

El PSOE no se plantea cambiar la estrategia de colocar a los ministros del gobierno de España al frente de las candidaturas autonómicas, pese a que hay quien se pone las manos en la cabeza al ver cómo Sánchez les sacrifica uno por uno, sobre todo en el caso de Aragón por haber anunciado previamente el pacto de financiación con ERC, o de la misma de Andalucía de junio.

Hay dos hipótesis sobre cuáles son las motivaciones de Sánchez para poner a los miembros del gobierno en las autonomías: la primera, cree que su mejor carta ante este ciclo electoral autonómico es intentar capitalizar lo que está haciendo al frente de gobierno de España; y la segunda, es que ya se prepara para tener bien atado al partido en caso de que se vaya a la oposición después de las próximas elecciones españolas. Es decir, que se prepare ya para una eventual travesía del desierto: controlar el territorio para que no haya una revolución si pierde la Moncloa y pensar desde el poder su propio relieve.

Las corrientes internas

Hasta ahora sólo se han atrevido a levantar el dedo las feministas para arrinconar a Paco Salazar, de confianza de Sánchez; y el exministro Jordi Sevilla, aunque no lo ha hecho explícitamente contra el presidente español, sino reclamando un cambio de rumbo del PSOE. Su manifiesto tuvo un seguimiento escaso dentro de la formación, pero sí facilita la toma de contacto de cuadros jóvenes con inquietudes que ya piensan en el postsanchismo. Ahora bien, todo el mundo tiene claro que quien la cúpula identifique como voz crítica no saldrá en la foto. Como buen líder carismático, Sánchez no tiene reparos en deshacerse del entorno si es necesario: ha renovado el núcleo duro de la Moncloa infinidad de golpes –no queda nadie de los que cocinaron la moción de censura 2018– y su círculo se ha ido haciendo más pequeño –básicamente Félix Bolaños y Montero– a medida que los casos han sido los judiciales.

Junqueras, en Madrid

El día que Gabriel Rufián (ERC) participará con Emilio Delgado (Más Madrid) estará en un primer acto político para movilizar al electorado en contra de la extrema derecha, también estará en Madrid el líder republicano, Oriol Junqueras, que desaprueba las intenciones de Rufián de hacer un frente común de izquierdas de ámbito estatal. Ya estaba previsto que estuviera en Madrid para reunirse con el grupo de Esquerra.

Carnaval en el ayuntamiento

Este fin de semana ha sido Carnaval y el viernes ya había quien lo celebraba. No sólo en las escuelas. Uno de los trabajadores municipales del ayuntamiento de Barcelona iba disfrazado de la línea 9 del metro. Seguramente la obra más emblemática teniendo en cuenta los años que lleva arrastrando en la capital catalana: está previsto que acaben en el 2032, 30 años después de su inicio.

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